Terna de ases
15 de Noviembre de 2007


Por fin, la Divina Providencia ha dispuesto para Colombia una época en que las buenas noticias sobrepasen las de nuestras tragedias y dolores.

Una de las satisfacciones del periodismo es dar grandes noticias y si además son positivas para la gente, la satisfacción es doble. Nosotros nos preciamos, en medio de la competencia y la emulación profesional, de mantener cordiales relaciones empresariales con nuestro colega El Colombiano y por eso no tenemos problema en felicitarlo por su estupenda primicia del domingo, que tituló a todo lo ancho de su primera página “El rey del hierro mira Urabá”, en alusión al interés expresado por las directivas de Vale Do Río Doce, del Brasil, de invertir en esa región de Antioquia en el montaje de una planta de aluminio, la construcción del puerto y la vía al mar, y en participar como cliente principal y socio de la proyectada Central Hidroeléctrica Pescadero-Ituango.

Para nosotros se trata, sin duda, de una tríada de proyectos, cada uno de la mayor envergadura, y de una importancia para la economía y el desarrollo del país como pocos en su historia, y probablemente sin antecedentes, pues se trata de eslabones de una misma cadena que se conjugan armónicamente. Como se sabe, el proyecto Pescadero-Ituango es promovido por una sociedad de economía mixta, cuyos principales accionistas son el Departamento de Antioquia y EPM, cada uno con el 44,5%, mientras que el resto lo tienen la Nación, Integral y 50 afiliados a la Cámara Colombiana de Infraestructura. El costo se estima actualmente en 2.290 millones de dólares para una capacidad de 2.400 megavatios.

La central hidroeléctrica sería, pues, el primer eslabón, para el cual ya se dispone de un anteproyecto bastante maduro y que, con el ingreso del inversionista brasileño, pasaría rápidamente a la etapa de proyecto definitivo, dada la necesidad que aquél tiene de disponer de un suministro seguro y a precio razonable de energía para la construcción y funcionamiento de la planta de aluminio, puesto que dentro de los costos de producción del aluminio la energía, a los precios actuales del petróleo, puede llegar a ser más del 40%, y para asegurar ese recurso qué mejor que asociarse al proyecto, que desde luego incluye la construcción de una línea de transmisión entre la central y la planta en Urabá, que, de paso, deja como subproducto la interconexión con Panamá.

El segundo eslabón, o la otra esquina de ese “triángulo maravilloso”, es la planta de producción de aluminio, que está dispuesta a construir de un todo y por todo la multinacional Vale Do Río Doce, un socio que envidiaría cualquier país en vías de desarrollo, pues es líder en la producción y comercialización de mineral de hierro y dueño de las mayores reservas de níquel del mundo, y además es uno de los más grandes productores de concentrados de cobre y aluminio. Tiene negocios en 32 países e inversiones previstas para los próximos cinco años por 59.000 millones de dólares. La sola fábrica de aluminio en Urabá representaría una inversión de 3.000 millones de dólares, la generación de 1.500 empleos directos y de 6.600 indirectos, lo que da una idea del impacto social y económico de este proyecto.

El tercer eslabón es la infraestructura, que consta básicamente de la carretera al mar y un puerto en Urabá, “a boca de fábrica”, que les garantizaría, primero, la recepción de la bauxita, materia prima que se traería por barco del norte del Brasil, y, segundo, la exportación del aluminio al resto del mundo, y en cuya construcción estarían dispuestos a invertir de 200 a 300 millones de dólares. Evidentemente, habría que conciliar ese proyecto con el que ya está en una fase preliminar y en plena marcha sus asesores externos sobre la infraestructura actual de puerto bananero y la posibilidad de convertirlo en un terminal a la altura de los grandes puertos. Esta iniciativa, promovida por el gobierno de Antioquia, espera también un compromiso decidido del Gobierno Nacional en una Sociedad Promotora del Sistema Portuario de Urabá con participación del sector privado, que ya ha expresado su respaldo a través de Augura, Unibán, Banacol, la Andi, la Cámara Colombiana de Infraestructura y la Lonja de Propiedad Raíz.

Como necesario complemento del puerto, vendrá la habilitación en condiciones óptimas de la Carretera al Mar, con la llamada doble calzada Santa Fe de Antioquia-Urabá, para la cual están disponibles los anteproyectos básicos y, además, prácticamente concluido el estudio de estructuración de la concesión que ha venido adelantando el Idea, en convenio con el Invías, el Inco, la Gobernación y el acompañamiento de la Corporación Andina de Fomento. En el tema de la carretera es bien conocida la voluntad política del presidente Uribe y ya hemos comentado aquí que la variante Uramita-Dabeiba, que está pendiente de la licencia ambiental para poder abrir la licitación e iniciar su construcción, será probablemente la que pueda entregar terminada el actual gobierno; los otros tramos son el túnel de Boquerón de Toyo, con sus dos accesos a Santa Fe de Antioquia y Cañasgordas, y la variante Tascón-Mutatá, cuya financiación quedaría garantizada en el proyecto tríada.

Aquí no se trata de ideas ambiciosas y un tanto utópicas, sino de megaproyectos que ya están avanzando y que, con la llegada de los brasileños, recibirían un impulso extraordinario para formar un programa de realización de obras que, en conjunto, constituirán el paso más trascendental en toda la historia económica de Colombia. Por esta buena nueva tenemos que hacer un reconocimiento muy especial al ministro Andrés Uriel Gallego, que en forma silenciosa pero eficaz ha venido trabajando, en coordinación con la Gobernación de Antioquia y otras agencias del Estado, para llevarla a feliz término, hasta el punto de que ya está definitiva, para el próximo 5 de diciembre, la firma de un memorando de entendimiento entre el presidente Uribe y el presidente de Vale Do Río Doce, Roger Agnelli. Parece, pues, que por fin, la Divina Providencia ha dispuesto para Colombia una época en que las buenas noticias sobrepasen las de nuestras tragedias y dolores.