Gonzalo Restrepo es un empresario del desarrollo social
La equidad como cultura y gerencia
21 de Abril de 2009


Desde la Fundación Éxito, el presidente de la cadena comercial más grande de Colombia se convirtió en líder de la solidaridad y en gestor de cambios sociales.


Archivo:Gonzalo Restrepo López, presidente de Almacenes Exito.

Por estos días, Gonzalo Restrepo López, presidente de la Fundación Éxito y de almacenes Éxito, anda contento. Uno proyecto que atiende con especial interés, el Premio Éxito a la Nutrición Infantil, está entregando los reconocimientos que distintas organizaciones recibieron en reconocimiento a su trabajo en el cuidado nutricional y afectivo de los menores de seis años.

En la Semana de la Nutrición Infantil, y como no lo hace usualmente, habla, se muestra, opina, deja de ser el Presidente de la cadena de almacenes detallistas más grande del país para convertirse en estratega del desarrollo y en el colaborador de la vida pública que siempre miró la política con interés pero con distancia y que encontró en la filantropía la manera de participar en la construcción de bienestar colectivo.

Para él involucrarse en proyectos de solidaridad a largo plazo es responder a un reto de compromiso con su entorno, de colaboración con la sociedad y de construcción colectiva de una sociedad que aprende a vivir en equidad.

Y es que si bien Gonzalo Restrepo tiene corazón suficiente para dolerse por el sufrimiento de los niños desatendidos y para comprometerse con el completo programa de la Alianza de Antioquia por la Equidad, también tiene la visión suficiente para comprender, como dijo la semana pasada que “mejorar el perfil de la población es una estrategia ‘ganadora’ con beneficios para todos, para el desenvolvimiento de las familias, la productividad de las empresas y los resultados macro de un país” o que la construcción de una sociedad solidaria y equitativa es la mejor herramienta de la lucha contra la corrupción.

Su participación en actividades de filantropía está, como afirma uno de sus colaboradores, en el ADN personal y en el institucional. Al ex ministro Juan Gonzalo Restrepo Londoño, su padre, le aprendió de generosidad, de desarrollo con sentido social, de proyección. Él fue el impulsor de obras trascendentes para Antioquia, como Codesarrollo, una de las ONG con mayor impacto en las subregiones por fuera del Valle de Aburrá, y reconocimiento en su organización, y de la Federación Antioqueña de ONG. Al Éxito le heredó el sentido de compartir ganancias con la sociedad donde se consiguen: así lo hizo don Gustavo Toro en los primeros meses de fundad la compañía y lo han mantenido quienes permanecen al frente de esa organización.

Gonzalo Restrepo es feliz viendo crecer al Éxito, pensando en los amigos y los libros que esperan el momento de su jubilación y es dichoso impulsando nuevas formas de ejercicio de la solidaridad. Las “Goticas”, por ejemplo, se convirtieron en mecanismo que hace que cada comprador sea partícipe de los programas institucionales de solidaridad, en mecanismo innovador con resultados exitosos.

La vida de este graduado en gerencia y magister en mercadeo con estudios en inglés y francés y participación en distintos seminarios internacionales sobre venta detallista es la de quien se adelanta: terminó bachillerato a los 16 años en el Colegio Benedictinos, tenía una maestría a los 30 y había alcanzado la importante Presidencia del Éxito a los 40. Su precocidad también toca el ejercicio filantrópico, en el que es tan innovador como en lo es en el desarrollo del mercadeo al por menor, en el que dirigió los cambios que convirtieron al Éxito en la cadena que es hoy.

Cuando hablar de organizar la solidaridad y sistematizar las experiencias para hacerlas fructíferas se veía como algo exótico, este empresario había concebido dotar a la Fundación Éxito de un perfil gerencial definido por una junta directiva de gerentes que toma decisiones con criterios de eficiencia e impacto.

Conocedor de las dificultades de las instituciones beneficiarias de la generosidad del sector privado y convencido de que el dinero invertido en lo social ha de ser rentable, y amante, como es, del estudio y el conocimiento, ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a la educación de las organizaciones dedicadas a la atención de los grupos vulnerables. Con las principales universidades de las regiones donde la Fundación Éxito tiene aliados que operan los programas de capacitación en gerencia y proyectos que hacen más eficientes a los beneficiarios de la entidad a su cargo.

La estrategia, que una persona bastante cercana a él describe como manifestación de que tiene “cultura de la solidaridad” le ha dado resultados en términos de mejoramiento de garantía de mayor eficiencia en las donaciones y ha permitido que se pase de la petición de ayudas a la presentación de proyectos con objetivos medibles, profesionalizando las relaciones y garantizando la supervivencia de las iniciativas.

La otra demostración de que en el presidente del Éxito la equidad es un compromiso y la solidaridad la cultura necesaria para llegar a ella es su rotunda exigencia porque las acciones de solidaridad no sean asumidas como parte de la propaganda empresarial, sino porque se les entienda como la dimensión de responsabilidad del empresario con la sociedad donde se asienta.

Y una de las más claras expresiones del rigor con que emprende su responsabilidad en lo social no es sólo que siempre tiene tiempo para presidir la junta directiva de Fundación Éxito sino que allí aplica el mismo nivel de exigencia que tiene en su trabajo y que va desde la definición de los propósitos de largo plazo, como el de atender prioritariamente a los niños menores de seis años para ofrecerles una vida digna, hasta el cuidado de los detalles de cada de sus actividades, teniendo siempre presente que la transparencia es obligación fundamental de las organizaciones que recaudan ayuda del público para el desarrollo social.