Medalla de la Libertad a Uribe
14 de Enero de 2009


Con estos actos de mutuo reconocimiento pareciera que los dos gobiernos se están curando en salud de lo que va a pasar con el TLC.

La Medalla Presidencial de la Libertad es la distinción civil más alta que puede imponer el Presidente de Estados Unidos, reservada para las personalidades mundiales que el Mandatario estadounidense considere que han hecho contribuciones especialmente meritorias a la seguridad o a los intereses nacionales de los Estados Unidos, a la paz mundial, a la cultura o a otras iniciativas relevantes tanto públicas como privadas. Como colombianos nos debemos sentir orgullosos de que el presidente George W. Bush haya tenido a bien distinguir con ella al presidente Álvaro Uribe Vélez, a la par con el ex primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, y del ex primer ministro de Australia, John Howard.

Se trata de un reconocimiento que lleva el sello de la sincera amistad del presidente saliente de los EEUU con tres líderes que, provenientes de realidades y contextos políticos y socioeconómicos muy distintos, le ofrecieron su respaldo en momentos cruciales de su mandato, pero también hay que entender el gesto como una manifestación de gratitud del Estado norteamericano con personalidades aliadas, que coinciden esencialmente con las tesis fundamentales de defensa de la libertad y la democracia en el mundo y, consecuentemente, comparten, de palabra y de obra, su lucha denodada y sin tregua contra el terrorismo y el narcotráfico que constituyen sus dos mayores amenazas globales.

Resulta sumamente honroso para Colombia que nuestro Presidente haya recibido la valiosa condecoración en compañía del ex primer ministro Blair, quien gobernó durante diez años al Reino Unido y hoy es representante del Cuarteto (ONU, Unión Europea, EEUU y Rusia) en las negociaciones de paz en el Medio Oriente y se perfila a mediano plazo, según prestigiosos medios europeos, como primer presidente permanente de la Unión Europea; y del ex premier Howard, quien tuvo uno de los mandatos más largos en Australia, de marzo de 1996 a diciembre de 2007, y es un caracterizado partidario de la economía de mercado con mínima presencia del Estado y uno de los más conspicuos líderes de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en donde Colombia aspira a tener prontamente un escaño.

Al referirse en su discurso a las motivaciones para su decisión de otorgar la Medalla de la Libertad al presidente Uribe, el señor Bush consideró que “Colombia podía haber sido hace 10 años un Estado fallido o incluso un narcoestado”, pero gracias a la “ambición y firmeza, valentía y fuerza de carácter” del mandatario colombiano, “elegido en el 2002 por un pueblo que quería: una mano fuerte y un corazón grande”, hoy “hay menos homicidios, han bajado los secuestros en un 80 por ciento, el terrorismo ha bajado también 70 por ciento”. Y para rematar su exaltada apología del gobierno y de las calidades personales de su “gran amigo”, el presidente Bush dijo que “Estados Unidos honra a todos los colombianos honrando al hombre que ellos eligieron para liderarlos. Con determinación, y negándose a que su país fuera destrozado y derrotado, el Presidente Uribe ha reavivado las esperanzas de su país, ha mostrado qué es el liderazgo moderno para un hombre que sabe que el mundo mira su país. Sigue habiendo retos en Colombia, pero el futuro siempre será brillante en un país, si sigue habiendo hombres tan brillantes como Álvaro Uribe”.

Todos esos reconocimientos, y muy especialmente el de la Medalla de la Libertad de los EEUU, tienen que ser recibidos con satisfacción y gratitud y merecer el aplauso de todos los colombianos sin distinción de partidos ni mezquindades ideológicas. Que no se crea, como sugiere el coronel Chávez, que con eso el Imperio nos está comprando. Colombia ha sido, no de ahora, sino de mucho tiempo atrás, un importante aliado de EEUU en Latinoamérica, y no nos podemos avergonzar de las excelentes relaciones con el Imperio en la época del señor Bush y, especialmente, de los muy cordiales y estrechos contactos que siempre mantuvo nuestro Gobierno, a través de su Cancillería y su Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, principalmente, con la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, el Secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez y la representante Comercial Susan Schwab, a quienes, en un gesto de noble correspondencia con quienes han sido extraordinariamente solidarios con las causas de nuestro país, condecoró anoche en Washington el presidente Uribe con la Orden de San Carlos.

Con estos actos de mutuo reconocimiento pareciera que los dos gobiernos se están curando en salud de lo que va a pasar con el TLC y es que se va a aprobar, pero los señores demócratas pretenden robarse todo el crédito, porque va a ser su Gobierno el que lo lleve al Congreso y sus mayorías las que lo aprueben y entonces podrán salir a decir que fue en sus manos como se salvó el tratado cuando, en realidad, fueron ellos los que lo obstaculizaron en forma contumaz y les quedará, sin lugar a dudas, al partido demócrata y al propio señor Obama, esa cicatriz en sus relaciones con Colombia.

Lo anterior no quiere decir, sin embargo, que estemos viendo que nuestras relaciones con el Imperio van a desmejorar, sino que tenemos la seguridad de que, por el contrario, el señor Obama está en plan de rectificar y bienvenidas sean esas rectificaciones, porque nosotros siempre hemos dicho que hay que seguir el consejo de Don Marco Fidel Suárez: Respice Pollum. Es allá a donde tenemos que mirar, a Estados Unidos, donde vemos cada vez más cerca que los residentes colombianos y sus descendientes van a tener participación en las más altas esferas del poder, especialmente en el Congreso.