Columnistas

¿Qué es eso del coaching educativo?
8 de Julio de 2016


El coaching educativo es una herramienta que le imprime al valor de ser y de ser con otros un proceso permanente de aprendizaje con-sentido.

Diego Arbeláez Muñoz*


El coaching educativo es una herramienta que le imprime al valor de ser y de ser con otros un proceso permanente de aprendizaje con-sentido.


La magia de aprender implica ver la escuela como ese espacio de relaciones e interacciones orientado al aprendizaje, y en este sentido los estudiantes no son depósitos de información que los maestros llenan. Los contenidos seguirán siendo medios y los estudiantes y maestros fines en sí mismos, construyendo un saber y un saber hacer para la vida de todos los días.


Uno de los desafíos que enfrenta en coaching en la escuela es lograr que el proceso de aprendizaje de los estudiantes vaya de la mano con el reto de aprender a ser y a vivir juntos, esto es, afrontar las adversidades en el mundo actual, aprender a ser competentes en matemáticas, lenguaje y demás, para desenvolverse como seres humanos éticos. Lo anterior implica ayudarles a que reconectarse con su sentido de vida para ser más conscientes de lo que aprenden y a vivir relaciones pacíficas dentro y fuera de la escuela. Se trata de sacar a la luz lo mejor de cada uno y lo mejor de la escuela para que estén al servicio propio y de los demás.


El coaching educativo prepara el tejido para que ocurra el tránsito de la individualidad a la colaboración, de la competencia por ser el mejor, a ser el mejor porque se ayuda a los demás a serlo, de valorar solamente la inteligencia cognitiva a valorar también las inteligencias socioemocionales y corporales y comprender que el ser humano está integrado y aprende de manera integral, relacional e interactiva.


El coaching trae sentido común a la escuela en aspectos tan obvios como escuchar al otro para aprender de su manera de ver el mundo y de las múltiples maneras de ser empáticos, creativos y diversos, pues nos recuerda que más que información, transmitimos e intercambiamos significados, que tienen valor en sí mismos por el contexto cultural y social de la relación en que suceden y no tanto por la jerarquía de quien “informa”. Cuando un directivo o un maestro comprenden esto, no limitan el conocimiento en el horizonte de su saber, por más expertos que sean y, por el contrario, estimulan a los estudiantes a buscar otras respuestas y los motivan a volar, seguir aprendiendo y ampliar su mirada.


El coaching favorece que salga a la luz eso que no nos gusta ver y mucho menos aceptar. Exponerse implica un gran esfuerzo, que se aligera al reconocer que no se sabe, pues en ese momento se abren mil puertas a nuevos aprendizajes. En el quehacer pedagógico del directivo líder y el  maestro líder, el coaching educativo genera la capacidad de inspirar con su vida e incidir con su trabajo en los equipos y en los estudiantes las transformaciones que ellos mismos han vivido. Así, facilita el intercambio de saberes no sólo académicos sino también emocionales, relacionales y culturales que responden al contexto en el cual está inmersa la comunidad educativa.    


Un coach es un aliado incómodo porque permite reflejar en el espejo de la vida esas cosas que se han dejado en el puesto de atrás y son la sombra que, a manera de combustible, dan luz y sentido a los nuevos aprendizajes. Es difícil modificar algo de lo que no se es consciente, de ahí que facilitar que otras personas crean y confíen en sus capacidades y que inspiren desde sus mayores aprendizajes, ayuda a evitar invalidar las mejores cualidades que cada uno tiene y que a veces se opacan cuando solo se señalan sus errores.


“Honrar el pasado, cuidar el presente y visionar el futuro”, lema del coaching educativo, suaviza de manera saludable el hecho de sentirnos el centro del mundo, para comprender que el centro está en las relaciones que nutren esperanzas, reconstruyen confianza y ponen límites a la violencia, y que es allí precisamente donde se teje la posibilidad permanente de vivir en paz.


* Coach ontológico en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.