Columnistas

Por una educaci髇 que supere el show
Autor: Alvaro T. L髉ez
27 de Mayo de 2014


M醩 que un discurso desprovisto de esencia, solo lleno de ladrillos y cemento, la educaci髇 tiene que ser pensada, como lo dec韆 An韇al Gaviria cuando era gobernador de Antioquia, como la llave de la equidad.

Más que un discurso desprovisto de esencia, solo lleno de ladrillos y cemento, la educación tiene que ser pensada, como lo decía Aníbal Gaviria cuando era gobernador de Antioquia, como la llave de la equidad. Debe ser el instrumento que ponga a las personas en condiciones de prestar servicios y vender productos con calidad. Si la educación es un derecho de los ciudadanos, es también el derecho que tiene el país como creación colectiva a tener elementos para el crecimiento de sus instituciones, de su economía.


Con un norte claro, una ambición social establecida, hay que auscultar la realidad para llegar a las potencialidades, necesidades y talentos. Se nos metió en la cabeza la doctorización universal de todos los dicentes, sin verificar las vocaciones y mercados de las profesiones. Hay más de diez facultades de Derecho en el Área Metropolitana de Medellín, por ejemplo, pero eso en nada mitiga la crisis que está viviendo la Justicia. Como van las cosas, seremos líderes en la graduación de abogados: otro título vacío. 


Hay que encontrar mecanismos que permitan la continuidad de las políticas educativas, para lo cual hay que nombrar ministros que sepan del tema, que entiendan el valor de la Educación. La educación debe ser política de Estado, que permita el manejo homogéneo, ecuánime y pertinente de un gran plan, fundamentado en la realidad del país. Vivimos la dificultad de tener un Congreso que no ha podido captar las oportunidades futuras de la Patria, de ministritos que ejercen su poder contra maestros y estudiantes, cuando deberían ser ellos, los destinatarios de su servicio, la primera preocupación. En efecto, si tenemos ministros de educación, es para que diseñen las estrategias para sacar de la ignorancia a nuestro pueblo, para darle instrumentos y oportunidades de superar sus tristezas y carencias.


Recientemente se anunció que la antigua y vetusta sede de la cárcel del Buen Pastor, será recuperada para que funcione una universidad. ¡Pero si tenemos universidades en cada cuadra de la ciudad! Lo ideal sería que recuperemos el sueño del inmolado gobernador Guillermo Gaviria, de dotar nuestra sociedad de una escuela de artes y oficios, que albergue la población que no tiene acceso al Sena; un espacio en el que los muchachos de las comunas, de todas las comunas, puedan acceder a los secretos de los oficios.


La política de la Gobernación de la Vida, logró la recuperación y construcción de 900 escuelas en el Departamento; pero lo más importante es que trató de reivindicar la dignidad y formación de los maestros, sin lo cual nada es posible. Si el vehículo de la educación son los maestros, hay que fortalecerlos académica, social y laboralmente. Estamos fallando en el manejo de la educación, pues no se trata de hacer escuelas con grandes vidrieras, sino de darle sentido y contenido a la formación de los colombianos. Necesitamos buenos técnicos y tecnólogos y rebajarle a la producción en serie de malos profesionales.