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Federico, EPM cuenta con vos
Autor: Luis Fernando Múnera López
25 de Julio de 2016


Empresas Públicas de Medellín se creó en 1955 para integrar servicios públicos que el municipio de Medellín operaba separadamente.

Empresas Públicas de Medellín se creó en 1955 para integrar servicios públicos que el municipio de Medellín operaba separadamente. Hubo dudas, pues se temía que los más rentables subsidiaran indebidamente los de más impacto social, o que los políticos se apropiaran del control de la empresa desviándola de su objeto.


Para evitarlo, las fuerzas vivas de la ciudad pactaron que el nuevo establecimiento público cumpliría su objeto con total responsabilidad y autonomía, y que nadie sacaría provecho indebido de él. Se le conoce como el pacto político empresarial, avalado por la comunidad, que protegió a EPM durante casi seis décadas.


Ese pacto perdió vigencia. Hoy es frecuente que a EPM se vinculen personas para que el alcalde pague favores políticos (el actual gerente de Relaciones Laborales de EPM es experto, entre otras cosas, en cumplir esta misión). Los alcaldes son cada vez más exigentes en las transferencias de excedentes. Las empresas privadas y los bancos locales aprendieron a usar a EPM como apalancadero de sus negocios. De hecho, el Grupo Empresarial Antioqueño se adueñó del control de la Junta Directiva de la empresa.


A todas estas, ¿en qué va quedando el cumplimiento del objeto que sus estatutos le fijan a EPM, que consiste en la prestación de los servicios públicos domiciliarios de electricidad, gas, acueducto, saneamiento y telecomunicaciones, promover el desarrollo de las comunidades en las cuales actúa y proteger el ambiente? Este objeto poco a poco va sustituyéndose por otro: Crecer y dar utilidades.


El hermoso lema que hace unos años la declaraba “Fuente vital de bienestar y progreso” se sustituyó por la Mega que la proyecta como cabeza de uno de los grupos multilatinos más grandes, con una meta de resultados financieros exigentes. 


El alcalde de Medellín y el gerente general de EPM actuales se han propuesto matizar la Mega financiera con metas sociales y ambientales que estén acordes con el objeto estatutario de la empresa. Pero tienen un contrapeso gigante contra el cual deben luchar, representado por funcionarios de alto nivel de la organización y miembros de la Junta Directiva que vienen de la administración anterior y que pugnan por intereses meramente financieros por encima del objeto de EPM.


La Ley de Servicios Públicos Domiciliarios de Colombia obliga a que las empresas de servicios públicos domiciliarios sólo puedan operar esos servicios o sus actividades complementarias, para corregir la corrupción e ineficiencia que existieron en ellas durante décadas. EPM quiere revivir un proyecto de Ley, archivado en la anterior legislatura, que le permita ampliar el objeto social a cualquier actividad lícita. Abrir esa llave conduciría a revivir aquel desorden.


Paradójicamente, en Colombia hay deficiencias en servicios públicos en la mayoría de las regiones, incluyendo Antioquia, pero la regulación pone unos topes a la participación que cualquier empresa podría tener en actividades como generación y distribución de electricidad. EPM toma el camino fácil: En lugar de cumplir con su objeto en Colombia, invierte en el exterior y pide que le dejen dedicarse a vender electrodomésticos, construir carreteras, comercializar propiedad raíz, actividades alejadas de su objeto natural.


Ese “lobby” debería orientarse a que se modifiquen los topes restrictivos. Lo malo no es el tamaño que una empresa tenga en el mercado, sino que abuse de sus usuarios. Para evitarlo basta que el Estado cumpla con las funciones de regulación, vigilancia y control.


Se requiere revivir el antiguo pacto político empresarial que la ciudad de Medellín suscribió para proteger a EPM contra intereses ajenos y conseguir que cumpla su objeto de servir a la comunidad. Federico, EPM cuenta con vos. Nosotros, también.