Beatriz Restrepo Gallego

Autor: Eufrasio Guzmán Mesa
31 julio de 2019 - 09:04 PM

Aprendí de ella el valor del silencio y del tono calmo. Mientras más complejo era el tema y más opuestas las posiciones su tono era más calmado y sereno

Medellín

Eufrasio Guzmán Mesa

Conocí a la profesora en el colegio San Pablo, un proyecto educativo orientado con los conceptos de Paulo Freire. Un grupo de profesores de la Universidad de Antioquia ensayaban a formar jóvenes con una visión del mundo sensible a la injusticia reinante en este país. Llegué allí expulsado del Liceo Concejo de Medellín por haber abierto sus puertas a las discusiones que el movimiento estudiantil de los años 70 adelantaba. A lo largo de mis estudios de bachillerato había experimentado la exclusión por concepciones de la historia y por una visión de la justicia social que me acompaña hasta ahora.

Como profesora de Filosofía, Restrepo fue impecable en sus exposiciones, clara en las argumentaciones, nítida en su punto de vista sobre la ética. A partir de sus lecciones decidí aplicarme a la filosofía por el resto de mi vida. Fue por ello una gran alegría encontrarla como profesora en la UPB en la cual me matriculé a mis estudios profesionales en Filosofía. Pude allá valorar su visión integral de la propia universidad, su seriedad y su ascendencia. Viniendo yo de un ambiente de arengas, mítines y ruidosas manifestaciones aprendí de ella el valor del silencio y del tono calmo. Mientras más complejo era el tema y más opuestas las posiciones su tono era más calmado y sereno.

Lea también: Filosofía y acción

Muchos años, después al comenzar mi vida como profesor en la Universidad de Antioquia, pude apreciar de nuevo sus dotes como maestra y dirigente, pero sobre todo su visión de la Filosofía cómo diálogo con todos los sectores sociales me animó a participar activamente en la conducción de la propia universidad, adelantando interacciones con la sociedad civil, los empresarios y toda clase de personas. Esa lección que dio a lo largo de toda su vida, de la Filosofía como disciplina para estimular la conversación, planear e interactuar con los más diversos conglomerados es un legado que se ajusta a la visión hobbesiana que añora el momento en el cual la Filosofía, o sea la razón, se convierta, como el pan y el vino, en alimento de la especie.

Beatriz Restrepo tuvo un papel central en el proceso de Reestructuración la Universidad de Antioquia, cuando esta necesitó redefinirse, en el momento en el cuál visiones dogmáticas y mecanicistas la estaban llevando a un callejón sin salida. La vida académica se había reducido notablemente para dar espacio a la protesta y la confrontación ideológica perdiendo como institución educativa el norte saludable de la cultura espiritual y la investigación. Conservo en mi memoria ese proceso de Reestructuración como el proceso de cambio cultural más interesante que hubiera yo observado; un grupo de profesores, líderes y responsables, se toman el trabajo de sentarse a redefinir el norte de una institución, la segunda del país en tamaño e importancia. El resultado de este trabajo culminó en obras físicas como el edificio de la SIU pero sobre todo en la orientación intelectual de asumir el esfuerzo para el desarrollo de la ciencia y los saberes de punta como el mayor aporte que se le puede hacer a la sociedad.

Su muerte cierra un capítulo importante de la historia de la filosofía en los últimos 40 años dentro de la Universidad de Antioquia pues su espíritu de tolerancia, de convivencia y su capacidad de gestión dieron lugar a la reorganización de unidades académicas y al impulso decisivo a lo que actualmente es el Instituto de Filosofía, una de las unidades académicas relevantes por su capacidad investigativa y por su contribución a la divulgación de la actitud filosófica en una ciudad y en un país acongojado por la violencia.

Le puede interesar: Qué es un intelectual

Como rasgo quisiera destacar su extraordinario valor civil al encarar los distintos momentos de su vida, especial mención quisiera hacer de la carta de semblanza que ha hecho de Álvaro Uribe Vélez, llamando a la cordura, a la sindéresis y al buen juicio. Ese es el rédito qué se le puede pedir a la filosofía, moderar, ampliar la conciencia y permitir el desarrollo de formas de la convivencia que hagan posible la paz.

 

Compartir Imprimir

Comentarios:

Carlos Mauricio
Carlos Mauricio
2019-08-02 15:07:47
Corrección: Tuve la fortuna... palabras profesor Eufrasio...
Carlos Mauricio
Carlos Mauricio
2019-08-02 15:06:32
No tive la fortuna de conocerla personalmente, pero a través de sus palagras profesor Eufrasio, la he conocido. Muchas gracias por darnos a conocer a esta verdadera maestra a quien debemos emular en su sabiduría y sencillez.

Destacados

Disturbios en Chile
Columnistas /

Frenar desde ya a los vándalos y a quienes los dirigen

Crisantemos de exportación
Columnistas /

Manual de internacionalización para los gobernantes, en 700 palabras

Evo Morales
Columnistas /

¡Están todos equivocados!

Diosa Ratio
Columnistas /

No solo es teología

Números
Columnistas /

Cómo solucionar algunas dudas escriturales

Artículos relacionados

Elecciones
Columnistas

Ética y política

Los grupos de poder deben entender de una vez por todas que es el bien común y la cuidadosa aplicación de recursos lo que nos acerca a la paz y al bien y nos pone en...

Lo más leído

1
Columnistas /

Roy Barreras cruzó la línea roja

Ese político transformó deliberadamente una matanza de niños propiciada por las Farc en una carnicería...
2
Política /

Así ganó Aníbal Gaviria

El gobernador electo ganó en las nueve subregiones, en 96 municipios y empató en uno.
3
Política /

Así ganó Daniel Quintero

Los estratos 1, 2 y 3 se conectaron con el alcalde electo y le dieron la victoria como alcalde de Medellín...
4
Artes Plásticas /

La peregrinación de la bestia y por qué no fue un ritual satánico

La acción performática La peregrinación de la bestia fue mal entendida por algunos ciudadanos de...
5
Columnistas /

Un escándalo para neutralizar la superioridad aérea

La muerte de cualquier menor en un bombardeo es deplorable, pero no es culpa del Estado sino de quien lo...
6
Columnistas /

¡Están todos equivocados!

Al lector solo le digo que no coma más cuento, y le sugiero que haga un saludable ayuno de insultos para...