CONTRACORRIENTE
¡No firmo!
Autor: Ramón Elejalde Arbelaez
12 de Octubre de 2008


No acompañaré con mi firma la iniciativa popular para convocar a un referendo que imponga en Colombia la cadena perpetua para los violadores de niños, aunque de entrada resulta sugestiva la propuesta. No es la mejor solución.

ramone@une.net.co

No voy siquiera a acudir al argumento jurídico de decir que Colombia tiene suscritos tratados donde se compromete a no imponer a sus condenados la cadena perpetua. Las penas altas son un mensaje disuasivo a los delincuentes o potenciales delincuentes, para que se abstengan de cometer el ilícito. Entre nosotros, frente a tan altos niveles de impunidad, las penas altas no son más que “cantos a la luna” que no infunden ningún temor. Luis Alfredo Garavito, al final de sus fechorías lo pudieron capturar. Nuestra Justicia lo “pilló” cuando completó más de 120 violaciones y asesinatos. Eso sin contar que esa misma Justicia, cuando Garavito confesó sus delitos, ya tenía a varios inocentes investigados o condenados por los crímenes de este asesino-violador. ¿A una justicia ineficiente le podemos entregar semejante instrumento? Más efectivo, más atemorizante para los delincuentes o potenciales delincuentes es contar con una justicia pronta y cumplida como lo mandan la Constitución y la Ley. Lo demás son respuestas efectistas y emotivas para levantar pasiones.

Plenamente identificado con doña Lina Moreno de Uribe en este tema, por lo demás, dama inteligente y discreta de quien no conocía el talante librepensador que tiene. Colombia requiere una política criminal seria y estable, donde las penas y los delitos no surjan de las coyunturas que nos presente el diario vivir. Si hoy se sucede el secuestro de alguien que le llegue a la opinión pública, mañana están los grandes medios y los políticos oportunistas en búsqueda de votos, pidiendo la pena de muerte o la cadena perpetua para los secuestradores. Pero si mañana el problema es con los violadores, pues todos a una pidiendo las mismas exigentes penas y así sucesivamente nos pasamos por el Código Penal, proponiendo barbaridades cada vez que es necesario el espectáculo mediático. Extraña que una persona tan mesurada como el procurador general de la Nación resulte metido en este embeleco y que el Fiscal, que conoce como el que más las falencias de la Justicia penal, salga con semejante despropósito. Investiguemos y encontremos a los delincuentes e impongámosles las penas señaladas y eso será más efectivo que penas altas o cadenas perpetuas para imponerle a nadie o a inocentes, como estaba sucediendo con el caso de Garavito.

No requerimos ir muy lejos para encontrar ejemplos recientes: Cuentan ahora que Pelayo, el padre asesino del niño Luis Santiago, va a ser investigado por la muerte de su anterior esposa. Claro, como no le investigaron sus primeros delitos, los siguió cometiendo. A reducir la impunidad llaman. Recordemos que entre nosotros existen estudios que reconocen una impunidad del 95%, que me resisto a creer y que la Fiscalía ha desmentido con otro porcentaje igualmente vergonzoso para un estado de Derecho.

Somos una sociedad mediática y emotiva. No nos conmueve la denuncia del diputado Héctor Jaime Garro, cuando dice que en Antioquia en este año llevamos 14 niños muertos por física hambre, cuando el año pasado fueron 7 los muertos por esta causa, número igualmente cruel. No pedimos cadena perpetua para las autoridades sanitarias que permiten que mueran en Colombia cerca de 15.000 niños cada año por enfermedades prevenibles. No pedimos cadena perpetua para quienes tienen hoy desplazados a cerca de un millón de niños, que viven sin techo, sin alimentos, sin salud y sin educación, ni para los que explotan sexualmente a cerca de 30.000 niños, ni para los padres que abandonaron el año pasado a unos 200 niños. La Fiscalía nos debería más bien mostrar en qué van las cerca de 78.000 denuncias que el año pasado se formularon por violencia sexual.

Notícula. Para muestra un botón: Talía Mayerly Carvajal Toro, de ocho añitos, ve extinguir su vida a esperas de que Coosalud ordene unos exámenes urgentes que requiere. Seguramente la dejarán morir y nadie va a pedir cadena perpetua para los indolentes funcionarios. ¡Ah! y la Gobernación de Antioquia envía sus funcionarios a recoger firmas para el referendo que busca imponer la cadena perpetua para los violadores de niños, cuando por descuido, negocios y politiquería ve incrementar las muertes por desnutrición de los niños antioqueños.