De cara al porvenir
Reelección de Alcaldes y Gobernadores
Autor: Pedro Juan González Carvajal
7 de Octubre de 2008


La mayoría de los temas trascendentes en este país, tienen su momento de ebullición y luego caen al olvido, sin solucionarse o sin que se hayan tomado las decisiones pertinentes, hasta que algún interés particular los saca de la nada, o un columnista ocioso los pone de nuevo en la palestra.

Tal es el caso de la reelección a nivel subnacional de los Alcaldes y los Gobernadores, tratando de establecer el equilibrio que se requiere con la figura presidencial y rescatando de la teoría constitucional, los principios de descentralización y de autonomía que se encuentran vigentes pero no desarrollados, de acuerdo con el mandato de la Constitución de 1991.

Ahora que inexplicablemente el Presidente actual no ha decidido si se vuelve a lanzar o no para un tercer período, dejando a la libre interpretación de los ciudadanos los mensajes de todo tipo que a diario lanza el propio presidente en un lenguaje críptico, en una especie de metalenguaje que en nada contribuye a la claridad y a la fluidez de los procesos democráticos, pero que en cambio sí mantiene en plena incertidumbre a sus posibles sucesores, - que pobrecitos, no saben ni que decir ni que opinar por no llegar a chocar con el primer mandatario -, a ningún congresista, pero sobretodo a ningún Honorable Representante como vocero de las regiones, se le ha ocurrido volver a ventilar el asunto, cosa que desdice en grado sumo del compromiso y de la defensa de los territorios asumidos por éstos con respecto a sus electores.

Cuando se aprobó la primera reelección presidencial, no fue muy claro el mensaje enviado por el propio presidente y la bancada mayoritaria, en el sentido de por qué considerar pertinente y apropiada la reelección de uno pero no de otros, con un evidente trato discriminatorio que tibiamente fue manejado con la expectativa de que el presidente apoyaba la reelección de los alcaldes y los gobernadores, pero que el calendario en el Congreso, tan hábilmente manejado para tratar asuntos de particular interés, en este caso se volvía un escollo.

No falta si no que en esto se comience a ventilar la idea con el fin de amarrar de nuevo las expectativas municipales y departamentales y se hable de un Proyecto de Ley que permita la reelección de presidente, alcaldes y gobernadores, para que al final, solo se proceda y se apruebe el tema presidencial.

¿En qué van los proyectos de Ley de Ordenamiento Territorial y de implementación de un nuevo Estatuto Orgánico a nivel Departamental para ponerlo a tono con la Constitución vigente?

¿En qué ha avanzado el estudio de una verdadera Reforma Tributaria que viabilice una verdadera descentralización y le dé verdaderos dientes a las administraciones municipales y departamentales?

En estos asuntos también nos está cogiendo la aurora. Una de las características que presentan los países desarrollados, es la implementación de figuras descentralizadas que privilegian la autonomía de los niveles subnacionales, organizando la República con un criterio unitario pero federal.

El actual modelo de organización territorial ha llegado a su nivel de incompetencia y se presenta hoy como anacrónico. Si verdaderamente queremos que el Estado pueda ejercer un verdadero control sobre el territorio, lo cual entre otras curiosidades es una de sus principales obligaciones, pues tenemos que barajar de nuevo a partir de ciertos criterios fundacionales: ¿Cuál es el criterio actual para subdividir el territorio? Nuestros aborígenes tenían como referente el cauce de los ríos y nosotros ¿cuál proponemos? ¿Para qué sirven en el modelo actual las cinco regiones naturales que estudiamos desde el colegio? ¿Dónde queda nuestra conciencia marítima e insular?

Ahora que dentro de poco entraremos en una nueva ronda proselitista para renovar el Congreso, sería bueno que nuestros representantes ante el legislativo le explicaran al país por qué no se interesan por estos asuntos, ó cuáles intereses prevalecen y no permiten estos desarrollos inaplazables para lograr instrumentar una democracia moderna.

Mientras tanto, los municipios categoría 6 crecen en número, su dependencia con respecto a las mal llamadas transferencias, que correctamente deberían denominarse devoluciones, se incrementa, figuras como la valorización solo son aplicables a una minoría insignificante de municipios y esquemas como la plusvalía, siguen sin comprenderse, y menos en aplicarse.

Esquemas permanentes de subsidios insostenibles en el tiempo, malacostumbran a la población más vulnerable y hacen que los responsables por garantizar el cumplimiento de los derechos constitucionales de los ciudadanos, se hagan los de la vista gorda, o simplemente, pasen de agache.

Bajo esta perspectiva y con semejante horizonte, hablar del desarrollo local, no pasa de ser una ilusión.