Los nuevos gobiernos regionales
3 de Enero de 2008


Celebramos el clima de cordialidad y respeto que caracterizó el empalme con la administración Gaviria.

Los doctores Luis Alfredo Ramos Botero y Alonso Salazar Jaramillo iniciaron este primero de enero sus labores como Gobernador de Antioquia y Alcalde de Medellín, respectivamente, y así como lo hicieron sus antecesores hace cuatro años, cada uno asistió a la posesión del otro, en un gesto de amistad y camaradería que augura un clima de colaboración armónica y muy estrecha entre las dos administraciones, indispensable en casi todos los frentes, especialmente en los de servicios públicos, infraestructura y megaproyectos como el de la Central Hidroeléctrica Pescadero-Ituango, en el que comparten responsabilidades el Departamento y Empresas Públicas de Medellín.

Aparte de nuestras reservas, que las manifestamos en diversas oportunidades durante la campaña electoral, tenemos que reconocer la legitimidad del mandato del doctor Ramos Botero y también manifestar nuestra complacencia con el criterio que parece haber presidido la escogencia – con algunas excepciones – de sus colaboradores de gabinete, compuesto por personas competentes, preparadas, algunas con probada experiencia en el servicio público, pero que no están tan estrechamente vinculadas al sindicato de jefes clientelistas que apoyó su candidatura y que nos hacían temer que pudieran convertir el Departamento en coto de caza para pagar favores electorales y satisfacer apetitos personales o de grupo, echando a perder la dinámica de progreso que lleva la región en todos los frentes. Esperamos que, tanto jóvenes como veteranos secretarios, gerentes y directores, sin renegar por supuesto de sus afiliaciones políticas, demuestren suficiente independencia de carácter y le den a la administración departamental el sello de lo que el señor gobernador insistió tanto en su discurso de posesión, en el sentido de que hará un gobierno “para todos los antioqueños”.

Celebramos el clima de cordialidad y respeto que caracterizó el empalme con la administración Gaviria, lo mismo que el reconocimiento que el doctor Ramos ha hecho de la importancia de los programas en que el Departamento ha venido empeñado desde hace siete años y que merecen ser continuados, impulsados e intensificados. En entrevista reciente con EL MUNDO reclamó la gratitud de los antioqueños con el trabajo y el sacrificio del gobierno departamental y destacó especialmente lo realizado en materia de educación, vivienda y lucha contra el hambre y la desnutrición infantil. Concretamente, dijo que dará continuidad y fortalecerá a Viva y a Maná, y “en general, una nueva administración no puede borrar los programas que se traen. Hay programas de fondo, hay políticas de educación, de salud… pueden hacerse programas que ajusten, pero en general la mayoría de programas siguen adelante y el nuevo gobierno ajusta. Por ejemplo, yo haré ajustes en la Fábrica de Licores, en materia de mercadeo y ventas; ajustes en el Idea, en una política como no prestarle recursos a municipios de fuera de Antioquia. Eso no quiere decir que haya un cambio sustancial en las demás políticas de manejo de esos temas”.

Decisión que nos complace y que estamos resueltos a respaldar en lo que esté a nuestro alcance, como respaldamos su propósito de “no dejar sacar al Departamento” del macroproyecto Pescadero-Ituango, una sociedad de economía mixta en la que hay un socio rico, EPM, y un socio aparentemente pobre, porque todavía no sabe de dónde sacará lo que debe aportar para la ejecución de la obra, pero el nuevo gobernador ha sido enfático en que va a defender la participación del 44,5% del Departamento, y para ello “acudiré a préstamos de largo plazo y con alto período de gracia, para financiar la parte que le corresponde a Antioquia. Hablaremos con EPM y creo que ésta no va hacer uso de todos los recursos que tiene para sacar a un socio tan importante como lo es el departamento de Antioquia”. Por lo demás, no hay que olvidar que el gobierno Gaviria Correa, en estrecha alianza con el gobierno nacional, dejó en un punto muy avanzado la negociación con el consorcio Vale Do Río Doce, del Brasil, vivamente interesado en invertir en Urabá en el montaje de una planta de aluminio, y consecuentemente en la construcción del puerto y la vía al Mar, y en participar como cliente principal y financiador de la proyectada Central Hidroeléctrica Pescadero-Ituango, que sería la fuente de energía para el funcionamiento de la factoría, como lo explicamos en reciente editorial.

En cuanto al señor Alcalde, doctor Alonso Salazar, siempre nos consideramos muy bien servidos con su victoria y su claro compromiso de continuar una serie de políticas que marcaron una época de progreso y de mejoramiento de Medellín en lo económico, cultural, social y de orden público que ya señalábamos en nuestro editorial de fin de año “Balance y esperanzas”. Nos parece perfectamente lógico que haya esa continuidad y que ello se manifieste, inclusive, en la ratificación o simple rotación de cargos entre miembros de la cúpula de gobierno de su antecesor Sergio Fajardo, aun cuando no dejamos de tener alguna preocupación porque haya demasiada dependencia entre una y otra gestión administrativa y se desvirtúe el concepto de verdadera continuidad en las doctrinas, líneas de acción y programas de un gobierno a otro. Seguramente no todos los aspectos de la continuidad comportan un apoyo unánime de la ciudadanía, como es lógico, pero de todas maneras esperamos que la administración de Medellín tenga mucho éxito y estamos dispuestos a colaborarle ampliamente en todos sus programas tal como los ha anunciado.

Sin renunciar un instante a nuestra independencia, seguiremos con esperanza y optimismo las ejecutorias de los doctores Ramos y Salazar, a quienes deseamos el mayor de los éxitos, al igual que a todos los alcaldes de Antioquia, en especial a los de nuestra área metropolitana, con los que es preciso estrechar aun más los lazos de colaboración, especialmente en el tema de la movilidad.