Santiago Botero confirma su grandeza
13 de Agosto de 2007


Su carrera es cimera, pues está hecha con el esfuerzo del deportista y el empeño del hombre digno.

La victoria de Santiago Botero en la Vuelta a Colombia ratifica su lugar destacado en la historia del ciclismo nacional y lo muestra una vez más como el gran deportista y singular batallador del que los jóvenes corredores tienen mucho por aprender. Su carrera es cimera, pues está hecha con el esfuerzo del deportista y el empeño del hombre digno. Sus victorias, entre las que brillan la contrarreloj ganada en la en la Vuelta a Francia y su campeonato mundial conquistado en Bélgica, son pioneras en nuestra historia deportiva. También son relevantes sus avances como escalador, a pesar de que la montaña no es su especialidad, confirmados con su defensa del liderato en el difícil ascenso a la Línea. Y definitivamente son trascendentales sus batallas por demostrar los errores médicos que lo acusaban de dopaje, luchas en las que es irrefutable vencedor.

Tan digna carrera no ha estado exenta de dificultades. El país recuerda con solidaridad las que les da un organismo sometido al esfuerzo gigantesco del ciclismo; las que tuvo que superar con sus colegas, que no compañeros, de los equipos Kelme y Telekom, y las que logró vencer contra la burocracia internacional del ciclismo y su empeño por mostrar un dopaje allí donde no había nada más que el organismo de un atleta disciplinado y superior.

Reconocemos que el juego limpio es la primera exigencia que deben cumplir los deportistas. Dada su importancia, es preciso evitar que ese ideal sea utilizado como espada a blandir contra quienes cosechan triunfos, como ha venido sucediendo cada vez más en disciplinas de alta exigencia, como el ciclismo. Por ello, así como insistimos en la importancia de controlar el dopaje, llamamos a hacerlo sin las exageraciones que han opacado las últimas competencias nacionales y mundiales y que han conducido a grotescas persecuciones contra importantes deportistas, entre ellos nuestros campeones María Luisa Calle y Santiago Botero. Fruto de esa actitud es la infame y gratuita sugerencia de un pretencioso periodista francés contra el campeón de la montaña en el Tour de Francia, Mauricio Soler. No hace mucho, los dos destacados campeones antioqueños tuvieron que emplearse a fondo para sacar en limpio sus nombres y recuperar su derecho a seguir corriendo.

Sea esta la ocasión para reiterar nuestro llamado a las autoridades colombianas para que procedan judicialmente contra el señor Antoine Vayer, técnico retirado del equipo Festina y columnista del diario izquierdista Liberátion, autor de la difamación contra el joven escalador colombiano Mauricio Soler. El mentís a esa infamia, hecho por el técnico del Tour, el campeón Bernard Hinault y el unánime rechazo de la prensa colombiana confirman la necesidad de una acción contundente que contenga lo que algunos periódicos europeos ya llaman “la paranoia del dopaje” en el ciclismo. Si aun el Procurador, el Fiscal o el Gobierno no han tomado cartas en este asunto, les invitamos a no dejar pasar el tiempo para castigar al infame que pretendió manchar a esta joven promesa del ciclismo nacional.

Volviendo a la Vuelta a Colombia, consideramos que la victoria de Santiago confirma el potencial de nuestros pedalistas y llama a perseverar en el apoyo a los ciclistas de elite. Él se ha sumado a una pléyade de técnicos ganadores y de ciclistas campeones que ya son parte del patrimonio deportivo nacional y que siguen sorprendiendo al mundo ciclístico con sus condiciones excepcionales. A nuestro Departamento esta vuelta a Colombia le deja el reconocimiento por un técnico excepcional, Raúl Meza, la confirmación de la grandeza de Santiago Botero, y nuevos valores que son esperanzas a cultivar en este deporte. Merecen ser destacados, los ciclistas Rafael Montiel y Alexander González, y confiamos en que sus triunfos en esta carrera son preámbulo de sus actuaciones en competencias futuras y anuncio de que nuestra historia ciclística se seguirá escribiendo en letras de molde.

En EL MUNDO, como realizadores del Clásico Nacional de ciclismo infantil nos sentimos felices con el destacado lugar que en la historia del Ciclismo Colombiano ha alcanzado Santiago Botero, quien fue uno de los jóvenes corredores en nuestro evento y ha sido acompañante fiel en casi todas las convocatorias. como ídolo de los nuevos pedalistas y junto a glorias de nuestro ciclismo como María Luisa Calle, Cochise y Lucho Herrera, ha alentado a los nuevos pedalistas a luchar con ahínco en un deporte que les ofrece grandes satisfacciones y alegrías y al mismo tiempo los inicia en una creciente formación disciplinaria. Esperamos que su ejemplo de triunfadores será emulado por los niños que se congregan en nuestro Clásico, muchos de ellos para iniciar carreras deportivas.

Felicitamos una vez más a Santiago Botero, valor destacado en nuestra historia y modelo de profesionalismo. Sus victorias en los Panamericanos y en esta Vuelta a Colombia, las más recientes en su historia de logros máximos, lo confirman como uno de los grandes del ciclismo en Colombia, un lugar que sus victorias futuras confirmarán. Con él se alegran su tierra y todos los deportistas colombianos.