Macondo
La hojarasca latinoamericana
Autor: Álvaro González Uribe
31 de Diciembre de 2010


No tiene que ser profundo el análisis para darnos cuenta de que la historia de gran parte de América Latina, y hasta del sureste de Estados Unidos, en un buen porcentaje está marcada por las plantaciones que en estos territorios se han establecido. El resultado final siempre ha sido pésimo para nuestros países, pues los promotores, propietarios, productores y comercializadores muy poco han dejado en nuestro suelo. Por el contrario, son cultivos que casi siempre se han rodeado de escándalos, despojos, violencias e injusticias.

Banano, caucho, tabaco, algodón, caña de azúcar, madera, palma de aceite y hasta coca, amapola y marihuana, en diferentes épocas y naciones son los nombres que más recuerdan ese perverso sistema de ir a un país, sembrar inmensas cantidades de una planta, cultivarla y comercializarla, dejando sólo miseria, problemas políticos, democracias débiles, tierras agotadas, y pueblos hambrientos, resentidos y en pie de lucha por todo. Es la misma Hojarasca de García Márquez:

“De pronto, como si un remolino hubiera echado raíces en el centro del pueblo, llegó la compañía bananera perseguida por la hojarasca. Era una hojarasca revuelta, alborotada, formada por los desperdicios humanos y materiales de los otros pueblos, rastrojos de una guerra civil que cada vez parecía más remota e inverosímil. La hojarasca era implacable. Todo lo contaminaba de su revuelto olor multitudinario, olor de secreción a flor de piel y de recóndita muerte. En menos de un año arrojó sobre el pueblo los escombros de numerosas catástrofes anteriores a ella misma, esparció en las calles su confusa carga de desperdicios... (Macondo, 1909)”.

Economistas, historiadores y politólogos analizarán por qué, hasta ahora, el café y las flores en Colombia no han tenido ese sino de desastre. Pero los demás productos sí han marcado el ritmo de nuestras historias, desde el triste y lúgubre canto de los negros algodoneros del sur de Estados Unidos, pasando por la crueldad contra los recolectores de caucho del Amazonas (La Vorágine), siguiendo con la hojarasca del banano en el departamento del Magdalena, el arrasamiento literal y metafórico que produjo la rapiña por la madera en Haití, y muchos otros que no caben en esta parcela de prensa.

Da igual la planta, “repúblicas bananeras” o repúblicas caucheras, tabacaleras, algodoneras, cañeras, madereras, palmeras, cocaleras, marihuaneras o amapoleras, el caso es que numerosas veces nuestras democracias han dependido de la suerte de esos productos, o, mejor, de la ambición desmedida de sus propietarios.

“El primero en hablar de ‘repúblicas bananeras’ fue el escritor O. Henry. Lo hizo en su novela Cabbages and Kings de 1904. Escribió de una manera figurada para referirse a la situación que vivía Honduras en cuanto a la siembra de banano y los golpes militares. (…) Vale anotar que en el Diccionario de Inglés de Oxford se dice que fue en 1935 cuando por primera vez se empleó la expresión de ‘repúblicas bananeras’. Aparecía en una revista Esquire del mes de julio del año mencionado. Sin embargo (…) fue Henry 31 años antes quien lo había acuñado en su más importante novela De Reyes y Repollos” (Carlos Payares González, “El infierno del banano”, conferencia dictada el pasado 6 de diciembre en Ciénaga, para conmemorar 82 años de la Masacre de las Bananeras).

También ha sucedido con las riquezas minerales, como el oro que motivó e inició esta historia disfrazado de aromáticas especias, el infierno verde de las esmeraldas que desembocó en paramilitarismo y mafia, el carbón que oscurece costas, conciencias y pulmones, la sal guajira cuyo despojo puede ser lo único capaz de arrodillar a los bravíos y valientes wayúus; y también con la misma tierra, valioso templo donde todo esos tesoros crecen o de donde se extraen, lo cual motiva que por su tenencia estafen, amenacen, maten, masacren y desplacen. ¡Ay Colombia!, ¡Ay Latinoamérica!, ¿Cuándo seremos dueños de nuestro destino, es decir, de nuestras tierras, plantaciones y alma?