Editorial


Vicisitudes del sector eléctrico
20 de Diciembre de 2015


Desde el miércoles, Colombia dejó de recibir la energía de El Quimbo, que representa cerca del 5% de la hidroelectricidad que usa el país. Desde el viernes, el sector eléctrico celebra el aniversario de operaciones de Hidrosogamoso, que aporta el 10%

Desde el miércoles, Colombia dejó de recibir la energía de El Quimbo, que representa cerca del 5% de la hidroelectricidad que usa el país. Desde el viernes, el sector eléctrico celebra el aniversario de operaciones de Hidrosogamoso, que aporta el 10% de la energía que usa el país. Las angustias y alegrías de Emgesa e Isagén, tercera y segunda generadoras de energía eléctrica en Colombia, ponen en evidencia los riesgos del sector eléctrico nacional.


Para atender el mandato de la Corte Constitucional, que confirmó una tutela del Tribunal Administrativo del Huila, Emgesa apagó las turbinas de El Quimbo, cuyo aporte permite mitigar el impacto de la sequía y de las fallas toleradas a térmicas como Termocandelaria. Al ordenar la suspensión de operaciones en esa central, el tribunal departamental atendió el reclamo de pescadores del río Magdalena, que alegaron fallas en el proceso de limpieza del material vegetal del embalse que afectarían la pesca en el río Magdalena. Aunque tiene fuertes impactos en la estabilidad del sector eléctrico, los impuestos nacionales y las transferencias a los territorios, la disposición judicial sólo será evaluada cuando culmine la vacancia judicial, el próximo 12 de enero. La demanda de los campesinos fue la última de una serie de exigencias atendidas a asociaciones vinculadas a Asoquimbo, organización regional que, a su vez, está asociada al conocido grupo Ríos Vivos. Como explicamos el pasado 12 de diciembre en La paradoja de El Quimbo, la protección a un interés particular -cuya afectación no se ha demostrado- pone en riesgo la estabilidad eléctrica del país. 


El Quimbo es la primera central hidroeléctrica de alta capacidad construida por un generador privado, presentes en el mercado colombiano gracias a la reforma de la Ley 143 de 1994. Desde 2012, cuando inició trabajos en la central que aprovecha, y regula, aguas del río Magdalena, Emgesa ha trabajado -seguramente con algunos vacíos no intencionados- en atender las demandas asociadas al otorgamiento de la licencia ambiental. También desde aquella época ha comprometido acciones para mitigar el impacto ecológico y atender demandas ciudadanas, acompañadas por bien financiados activistas contra el desarrollo hidroeléctrico. Las presiones que ha enfrentado Emgesa en el desarrollo de este primer gran proyecto en el país constituyen una amenaza a la inversión privada en el sector eléctrico. Por tanto, la tolerancia con el freno de El Quimbo pone en riesgo la principal virtud del sector eléctrico colombiano, que es el carácter mixto y fundado en la virtuosa complementariedad y competencia entre agentes públicos y privados.


Desde el pasado viernes, Isagén celebra el aniversario de operaciones de la central Hidrosogamoso, central que en su construcción desarrolló acciones de mejoramiento social y ambiental que superaron las exigencias legales. En este año, la central ha aportado 5.056 GWh-año de energía eléctrica que contribuye al desarrollo del sector productivo y da estabilidad al sector; también ha pagado transferencias por valor de $13.498’840.714, cumpliendo el mandato de la Ley 99 de 1993, y ha mantenido fuertes inversiones extralegales para apoyar el desarrollo integral de los nueve municipios santandereanos que acogieron el proyecto y que tienen niveles de progreso y bienestar desiguales entre sí. En la celebración de este aniversario, Isagén reporta que Hidrosogamoso garantiza un crecimiento en 70% de las utilidades de la compañía en 2015, consiguiendo así afianzar su capacidad económica y dándole bases para avanzar en la planeación y desarrollo de nuevos proyectos de generación que atiendan la demanda interna y permitan que el país desarrolle su inmenso potencial como exportador de energía a las naciones que la demandan en la región. 


Las amenazas que reducen el interés del sector privado en participar en el desarrollo del sector eléctrico colombiano, aunadas al sano balance entre la gestión económica y el desarrollo integral generado por Hidrosogamoso, nos confirman en la invitación que hace un año hicimos al doctor Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda, a “buscar nuevas fuentes de inversión, entre ellas las utilidades de la generadora, que no su venta, para el desarrollo de las nuevas vías 4G”. Para el presidente, el ministro de Minas y la Creg, el momento debe ser aliento para diseñar estrategias que equilibren las necesidades de tener un sector eléctrico sólido y garantizar el desarrollo sostenible de los territorios donde se construye.