Editorial


Reflexiones antes de votar
25 de Octubre de 2015


Los ciudadanos han sido llamados a estudiar programas, trayectorias y capacidades de los candidatos, en un importante y significativo ejercicio del voto de opini髇.

En El Mundo nunca hemos ocultado nuestro origen y orientación liberal y hemos defendido nuestra libertad (¿y deber?) para expresar, como también lo hacen los demás columnistas, nuestras preferencias políticas, mientras que garantizamos objetividad en las páginas informativas que quedarán siempre sometidas al escrutinio público. También ha habido momentos en los que hemos optado por el silencio ante la imposibilidad de encontrarnos plenamente representados por algún candidato o de no encontrar consenso entre quienes integramos la voz editorial. Hoy, como tantos ciudadanos, nos encontramos en un momento así y por lo tanto sólo aportaremos algunas reflexiones que sí consideramos oportunas y necesarias.


Convencidos de que contribuirán a fortalecer sus democracias, los ciudadanos de Argentina, Guatemala, Haití, Ucrania y Colombia concurren hoy a elecciones. Afectados por el decrecimiento de la economía, el derroche de recursos públicos y la corrupción, los argentinos escogerán presidente, o definirán la segunda vuelta entre seis candidatos. En segunda vuelta los guatemaltecos van a elegir entre el humorista Jimmy Morales y la ex primera dama Sandra Torres, al presidente que debe romperle el cuello a la corrupción que hizo caer a Otto Pérez Molina. En la primera elección tranquila de una democracia sacudida por la pobreza y la corrupción, los haitianos tendrán la segunda vuelta de elecciones legislativas y la primera presidencial, para definir al sucesor de Michel Martelly, a quien reconocen por institucionalizar el país. Sometidos a la presión de Putin y los anexionistas a Rusia, los ucranianos concurrirán a unas elecciones regionales en las que el premier Petró Poroshenko busca ganar poder para disolver el Parlamento y confirmar su liderazgo.


Convocadas para elegir gobernadores, diputados, alcaldes, concejales, y ediles allí donde es pertinente, los comicios de este domingo en Colombia se han tornado en pulso entre los partidos de la Unidad Nacional, que al representar el apoyo a las conversaciones con las Farc en La Habana, han recuperado aire con los anuncios de acuerdos parciales en justicia, y el Centro Democrático, que acompaña la oposición del expresidente Álvaro Uribe. Ha pesado, como en pocas ocasiones para las elecciones regionales de alcaldes de capitales y gobernaciones, su postura como coequiperos o contrapesos del Gobierno Nacional. Mientras tanto, en los pequeños municipios de toda Colombia, han prevalecido las históricas amenazas: episodios de corrupción del elector, descarada participación de funcionarios públicos en política y presiones de los grupos al margen de la ley, especialmente la de las Farc en los municipios donde ejercen influencia. Todo ello exacerbado por la pérdida de identidad, control y disciplina de los partidos políticos, que nuevamente llevó a una explosión de candidaturas personalistas o de coaliciones más pragmáticas que programáticas.


En la elección a gobernador de Antioquia se destaca el enfrentamiento entre dos candidatos con un marcado tinte de sucesores de caudillos rodeados de cortes excluyentes, y uno producto de una coalición apresurada en la que los partidos renunciaron a sus diferencias ideológicas para unirse en el propósito de conquistar el poder. Al tono personalista de la campaña departamental, se sumó un debate maniqueo y poco argumentado en torno a la pulcritud de unos y la corrupción de otros, donde los amigos cometen errores y los enemigos actos de corrupción, y donde finalmente unos y otros cayeron en prácticas politiqueras para ganar votos. 


En Medellín, por el contrario, concurren candidatos y equipos de trabajo cuyas calidades y propuestas apenas si se distancian por sutiles diferencias y énfasis en su enfoque sobre las prioridades locales. Tal convergencia representa el desarrollo institucional de una ciudad que más allá de los gobernantes de turno, tiene claras líneas de gestión y programas, seriedad en la planeación del desarrollo y definición de sólidas políticas públicas que guían la actuación frente a los grandes retos urbanos. En virtud de esta convergencia, muchos ciudadanos se han dejado llevar por aspectos más bien secundarios como la cercanía o la juventud que personifican unos candidatos, sobre la seriedad y la experiencia que acompañan a otros. Para nosotros priman los segundos y la capacidad de reconocer y construir sobre los aciertos de la gestión que culmina, y entre ellos muy especialmente los logros por recuperar la seguridad y el respeto a la vida. Invitamos nuevamente a un estudio juicioso de los programas de gobierno disponibles en los sitios web de cada candidato, los cuales como ya hemos dicho, se constituyen en un mandato claro y exigible para quien resulte elegido.


Por último, no quisiéramos dejar pasar por alto la pretendida manipulación de alianzas interesadas entre medios de comunicación y firmas encuestadoras, que permitieron que sus metodologías fueran usadas al servicio de intereses políticos y sus resultados se divulgaran como instrumentos propagandísticos, no como el sano termómetro de opinión que debieran ser. Prueba de ello son las contradictorias tendencias que cada una arrojaba, razón por la cual muy temprano en la campaña decidimos concederles poco crédito y abstenernos de divulgarlas. Como siempre, que seamos cada uno de nosotros, ojalá con absoluta libertad y conocimiento, quien decida el camino de nuestro destino colectivo.