Editorial

La salud necesita a Savia
23 de Mayo de 2016


Savia trasciende sus finanzas. Su enfoque ha cuidado vidas, evitado enfermedades y disminuido costos del sistema.

La Gobernación de Antioquia sigue notificando al Ministerio de Salud y a sus socios en Savia Salud, que no ha desistido de exigir la liquidación de esa entidad si la Nación no la capitaliza. La creciente presión del Gobierno Departamental, favorecida por los silencios de sus socios, la Alcaldía de Medellín y Comfama, ha despertado incertidumbre, y hasta miedo, en los 1.7 millones de antioqueños afiliados a ella, así como en la red de prestadores extendida por toda la geografía departamental, a través de la cual se garantiza el derecho a la salud de los más pobres.


Savia Salud es una solución difícil de sustituir. En 2012, Antioquia y Medellín enfrentaron el retiro de las EPS que atendían afiliados al régimen subsidiado en salud, situación que dejaba con aseguramiento, pero sin atención, a los antioqueños del régimen subsidiado, buena parte de ellos habitantes de lejanos municipios. Esta situación inspiró a la Gobernación de Antioquia, la Alcaldía de Medellín -que entonces participaban en la Alianza AMA- y Comfama, a sumarse para constituir una institución mixta para garantizar el derecho de los antioqueños a la salud. En 2013, la entidad vio la luz y comenzó el proceso de afiliación, así como de construcción del enfoque de prevención con el que son atendidos pacientes de enfermedades con pronóstico catastrófico, como hipertensión, diabetes, hemofilia, respiratorias, embarazo en riesgo, cáncer, en otra innovación que da ejemplo al sistema. Por esto, Savia trasciende sus finanzas. Su enfoque ha cuidado vidas, evitado enfermedades y disminuido costos del sistema. 


Aunque su austeridad garantiza que el 85% de sus ingresos se destina a la atención en salud, la institución enfrenta dificultades financieras traducidas en pérdidas por $251.000 millones. Sus gestores y administradores explican este déficit en las condiciones generales de la salud. A Savia la afectan especialmente el menor valor de la UPC para el régimen subsidiado, frente al contributivo, y la deuda que no ha atendido la Gobernación de Antioquia, en razón de atenciones No POS que prestó para salvar vidas o atender órdenes judiciales. Por encima de sus dificultades, y gracias a que tiene sustento legal para ello, Supersalud le autorizó operar mientras encuentra soluciones estructurales. A la fecha se han contemplado la capitalización, que deberían hacer el Gobierno Nacional y la Alcaldía de Medellín, el pago de las deudas de la Gobernación, la regularización de la UPC. Los líderes de Savia han reclamado, razonablemente, que se les permita afiliar pacientes del régimen contributivo, sobre todo en las subregiones de Antioquia.


Liquidar Savia es caro, y doloroso. Tras el cierre de Caprecom y Saludcoop, carcomidas por corrupción, ineficiencia e improvisación, los prestadores de salud buscan quién cubra sus deudas, que llegan a $1,7 billones. Entre tanto, 4.6 millones de afiliados a Saludcoop y 2.2 millones de adscritos a Caprecom reciben atención precaria. La liquidación de Savia, según análisis de su Gerencia y Junta Directiva, cuesta $406.000 millones, en tanto demanda la inmediata atención de compromisos con la red de prestadores y sus trabajadores. Salvarla, en contraste, sólo exigiría la capitalización por $75.000 millones, a cargo del Gobierno Nacional ($50.000 millones) y de la Alcaldía de Medellín ($25.000 millones), así como el pago de obligaciones pendientes por la Administración Departamental. Dadas la satisfacción por la garantía a sus derechos, de los afiliados, y la seriedad de la EPS, de los prestadores del servicio de salud, no parece razonable optar por la alternativa de alto costo social y financiero.


Las dificultades de Savia recuerdan que la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes que actuó en el período 2012-2016 eludió su responsabilidad con la aprobación de la Reforma a la Salud, que definía alternativas para el financiamiento del sistema. También le señalan al Ministerio de Salud que sus medidas han sido insuficientes para ordenar el desbalance de un sistema en el que las fuentes de financiación son significativamente inferiores a las responsabilidades con la atención de este derecho de los colombianos.