Editorial

El ranking de la buena investigaci髇
30 de Abril de 2015


Las instituciones p鷅licas lideran la clasificaci髇 de grupos de investigaci髇 de alta calidad, seg鷑 el exigente ranking desarrollado por Colciencias. Asimismo, estas son las cabezas en crecimiento de coberturas y en programas de regionalizaci髇.

Colciencias ha publicado los 3.840 grupos de investigación clasificados como los de calidad, gracias a sus investigaciones, transmisión de conocimiento y proyección. 


Aunque a la convocatoria calificada, la de 2014, se presentaron 588 grupos más que a la de 2013, el crecimiento de grupos clasificados apenas fue de 145. La mayoría de grupos calificados están adscritos a instituciones de educación superior.


Sin falsos regionalismos, Antioquia y Medellín tienen razones para estar orgullosos con estos resultados. Con 438 grupos en sus instituciones de educación superior, sin contar los que aquí tienen las universidades Nacional y Cooperativa de Colombia, el nuestro es el departamento con mayor cantidad de grupos de investigación clasificados en alta calidad. De ellos, 194 están adscritos a distintas instituciones académicas o corporaciones investigadoras, mientras que 294 pertenecen a la Universidad de Antioquia, la institución de educación superior que pudo registrar en 2013, mayor crecimiento de grupos de alta calidad. Considerando que el Alma Máter registró en ese período la significativa ampliación de cobertura en su sede central y la ampliación de sus programas de regionalización, los logros de su sistema de investigación revelan el importante esfuerzo de la Universidad por su mejoramiento. En el departamento se destacan, asimismo, los avances de las universidades privadas para consolidar grupos de investigación y el crecimiento de los grupos calificados por la Corporación de Investigaciones Biológicas, modelo de esfuerzo privado en desarrollo del conocimiento.


Registramos con orgullo los logros de Sapiencia, demostrados en el crecimiento y la consolidación de los grupos de investigación de la red de instituciones de educación superior que participan del proceso de integración, fortalecimiento y ampliación de cobertura de los programas tecnológicos y universitarios de la educación pública en Medellín. Lideradas por el Instituto Tecnológico Metropolitano, estas instituciones universitarias cuentan hoy con 24 grupos clasificados en grados A1, B, C y D. Como ha ocurrido con los grupos de investigación de la Universidad de Antioquia, los pertenecientes al ITM, el Pascual Bravo y el Colegio Mayor de Antioquia se han consolidado a la par que las instituciones impulsan el crecimiento de coberturas y avanzan en la descentralización de sus programas académicos hacia las zonas centro-occidental y norte, así como ya lo hicieron en el sector centro-oriente.


También en el país, las instituciones públicas lideran la clasificación de grupos de investigación de alta calidad, según el exigente ranking desarrollado por Colciencias. Asimismo, estas son las cabezas en crecimiento de coberturas y en programas de regionalización, sobre todo los desarrollados en las zonas que tienen mayores necesidades de mejoramiento de su educación. Los significativos esfuerzos realizados por estas instituciones para ampliar y fortalecer su capacidad de generar conocimiento propio y cualificar a sus estudiantes y profesionales en procesos de máxima exigencia, no se han traducido en normas que permitan modificar la inversión pública en la financiación de la educación superior de calidad, y que pueden ser consignadas en el plan de desarrollo, cuyo trámite está a punto de culminar sin que se hayan incluido recursos significativos para las universidades públicas, o bien en la necesaria reforma de la Ley 30 de Educación Superior, que el Ministerio de Educación no parece tener en su agenda próxima.


Acogemos la premisa universalmente admitida de que la mejor medición de una institución de educación superior es su capacidad de generar conocimiento, o sea la cantidad de grupos de investigación de calidad que logra registrar. Contrasta la superioridad que en esta materia demuestran las universidades públicas de Colombia, con la matrícula de los 10.089 alumnos beneficiados en la primera cohorte del programa Ser pilo paga, puesto que el 85% de ellos prefirió ingresar a las 20 universidades privadas acreditadas que participan del programa mientras apenas el 15% lo hizo en las instituciones públicas. A fin de comprender estas paradójicas decisiones, bien vale pensar en las reglas del mercado y en el impacto de las perturbaciones del orden público y la continuidad de los semestres académicos, como razones determinantes en la pérdida de interés por educarse en las mejores universidades.