Editorial

De avales dudosos
16 de Julio de 2011


En este momento está en juego la competencia y responsabilidad de los partidos en el manejo de los avales y no hay disculpa para no extremar los cuidados, pues tienen, como nunca antes, la valiosa colaboración de las autoridades.

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Aunque el problema de los avales partidistas a candidatos que están sub júdice o tienen antecedentes penales o disciplinarios ha sido recurrente en las elecciones regionales en Colombia, hay que resaltar que para las de octubre próximo, tanto el Gobierno nacional como los partidos que lo apoyan, en alianza con organizaciones como la corporación Arco Iris, se dieron a la tarea de identificarlos y, lista en mano, entregarlos a las directivas de las colectividades para que, a su leal saber y entender y conforme a sus estatutos, depuren sus listas de tales personajes.


En el examen de este tema EL MUNDO tiene una larga tradición, que se remonta a la expedición de la Constitución del 91. El foco de nuestra preocupación ha sido siempre la gran distancia entre la teoría y la práctica. Cualquiera entiende el concepto de aval político como la facultad que tienen los partidos de seleccionar las personas dignas de ostentar su representación ante las corporaciones públicas y de ejercer en su nombre los cargos de elección popular. Pero a la hora de la verdad, la expedición de ese ‘pasaporte a la elección’ se convirtió en muchos casos – algunos aberrantes – en una verdadera y lamentable ‘feria de favores clientelistas’ y en no pocos casos también, en una especie de ‘absolución’ sobre pasados dudosos y aun claramente delictivos.


En este momento está en juego la competencia y responsabilidad de los partidos en el manejo de los avales y no hay disculpa para no extremar los cuidados, pues tienen, como nunca antes, la valiosa colaboración de las autoridades, empezando por la que suministró el DAS, tras examinar el pasado judicial de 24.118 inscritos, entre los cuales encontró 414 con antecedentes delictivos. Como la reglamentación de la Reforma Política establece que si se otorgan avales a candidatos con problemas judiciales, el partido respectivo podría hasta perder su personería jurídica, en los últimos días hemos visto muy juiciosas a las directivas partidistas, especialmente las de la coalición gobiernista, en la tarea de retirar el certificado a quienes no lo merecen.    


Como el leitmotiv de este comentario es el valeroso editorial de ayer de nuestro colega El Colombiano (“Un dudoso aval”), con el cual estamos totalmente de acuerdo, nos llamó la atención el comunicado del 13 de julio pasado, que leímos en la web del Partido Conservador Colombiano, en el cual su Directorio Nacional da cuenta de la exclusión de 74 aspirantes a corporaciones y a cargos de elección popular “por distintas razones, entre ellas, inhabilidades legales, antecedentes penales, fiscales y disciplinarios, o por el principio de ‘verdad sabida y buena fe guardada’”.


Como tenemos también serios motivos para cuestionar la legitimidad de la aspiración del doctor Álvaro Vásquez Osorio a la Gobernación de Antioquia, respaldamos sin ambages el reclamo que ha hecho el colega en el sentido de que “el Directorio Nacional Conservador deberá responder a sus afiliados y al país sobre el examen legal y ético que hizo para ungir a un conservador por conveniencia, que tiene varias investigaciones en curso en los estamentos judiciales y sanciones administrativas en firme”.


En lo que respecta al concepto que nos hemos formado del doctor Vásquez, ahí están, para quienes quieran consultarlos, nuestros editoriales sobre la tristemente célebre “toma hostil” de la mayoría accionaria del proyecto hidroeléctrico Pescadero-Ituango, en una operación maquiavélica que, entre otras perversiones, sirvió para enriquecer a unos cuantos inversionistas privados, porque, con dineros de todos los antioqueños, les compraron sus acciones de mil pesos a razón de $36.854 cada una.


Aparte de haber leído con atención y de considerar objetivas y serias las denuncias que ha venido haciendo El Colombiano – como aquella de la compra irregular de acciones de Fogansa, en beneficio propio y de un grupo de amigos – sabemos que en el Comité de Ética del PC reposa una carta de su codirector, Lucas Cañas, en que “encarece que se examinen esas denuncias contra el candidato oficial de los conservadores a la sucesión de Luis Alfredo Ramos”. ¿A qué tanto silencio?  Antioquia y el electorado tienen derecho a saberlo.




Comentarios
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Antonio
2011/07/17 04:07:33 pm
Y no solo eso, sino que, si usted verdaderamente conociera a Anibal Gaviria, sabría con completa seguridad que si el encuentra que hubo corrupción o mal manejo de dineros en las administraciónes pasadas, el sería el primero en denunciarlo. La alianza con el partido verde, como el mismo lo ha dicho, no es una camisa de fuerza de el con Fajardo, simplemente es un compromiso en trabajar en equipo por los objetivos definidos en la alianza. Y a todo el que tenga "dudas'' sobre los contenidos y motivos de esta alianza, le recomiendo que vaya al sitio http://www.anibalgaviria.com/ y lea el documento, antes de comentar en contra de ella.
Antonio
2011/07/17 03:59:52 pm
Rohel, le respondo a su percepción injustificada, equivocada y sin argumentos a la alianza de Fajardo y Gaviria: Esa alianza es lo mas puro y limpio que hay, no tiene nada de "dudoso". Es una alianza hecha al frente de toda la ciudadanía, cuyo único documento esta disponible para todos, cuyos autores tienen un pasado judicial inpecable, y construída con la participación de la ciudadanía. Esta escrita de manera clara y concisa, y refleja la transparencia de estos dos candidatos. Si usted la leyera con objetividad, estoy seguro de que no encontrará nada dudoso en la alianza entre Fajardo y Anibal. Yo se por sus comentarios anteriores que a usted no le gusta Fajardo, aunque nunca se las verdaderas razones ya que nunca muestra argumentos, pero no descarte a esa alianza de esa manera, solo porque el nombre de Fajardo le aparece.
Röhel
2011/07/16 12:24:59 pm
No sólo son dudosos los avales. También lo son algunas alianzas como la perversa alianza entre Anibal Gaviria y Sergio Fajardo. Así, los alonsistas-fajardistas seguirán gobernando y desde la alcaldía se blindarán contra futuras investigaciones por su actual mala gestión.