Editorial

A prop髎ito del D韆 de la Madre
13 de Mayo de 2012


A m醩 de una tremenda injusticia, ser韆 un error garrafal menospreciar la experiencia y los aportes de tantas mujeres que asumen ese rol de manera voluntaria y con ejemplar esp韗itu de servicio.

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La Enciclopedia Británica remonta los orígenes de la Fiesta de las Madres a las ceremonias en honor de Gea, la Gran Madre de los Dioses en la antigua Grecia, celebración que adoptaron los romanos y que tenía lugar el 15 de marzo de cada año en el templo de Cibeles. En Colombia, como país de tradición católica, lo celebramos el segundo domingo de mayo, Mes de la Virgen María, Madre de Jesús, pero otros países de mayoría católica, como Panamá, prefieren hacerlo el 8 de diciembre, coincidiendo con la fiesta de la Inmaculada Concepción. Aunque sus desvelos deben ser motivo de gratitud todos los días del año, vaya nuestro saludo cariñoso para todas las madres de Colombia en la fecha que la sociedad ha escogido desde tiempos inmemoriales para homenajear a “la reina del hogar”.


Como nuestro oficio es comentar las noticias de actualidad, hoy queremos referirnos a las miles de madres que en los barrios pobres de las ciudades, en los municipios, corregimientos y veredas, a lo largo y ancho del país, no solo atienden a sus propios hijos sino que prestan el invaluable servicio de cuidar a niños y niñas de su vecindario, menores de cinco años, mientras sus padres estudian o trabajan. Se trata de las Madres Comunitarias, que un día aceptaron de buena gana convertir el suyo en un Hogar Comunitario, y que hoy constituyen una respetable institución, con más de 25 años de existencia, reconocida por la sociedad y el Estado, que les ha brindado apoyo económico y logístico, capacitación y otros estímulos, a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.


En las últimas semanas los colombianos hemos sido testigos de una singular protesta. Grupos de madres comunitarias se han congregado en Bogotá, Tunja y otras ciudades para protestar contra la Estrategia “De Cero a Siempre”, con la que el Gobierno del presidente Santos pretende brindar una atención integral a la primera infancia. Es comprensible el temor de algunas de ellas de que, por su edad o su escasa capacitación, vayan a ser excluidas del programa y a perder la bonificación de medio salario mínimo mensual que para muchas constituye el único ingreso. El Gobierno ha dicho en todos los tonos que eso no es cierto y menos que se vayan a acabar los Hogares Comunitarios ni a prescindir de los servicios de casi 80.000 madres comunitarias. A más de una tremenda injusticia, sería un error garrafal menospreciar la experiencia y los aportes de tantas mujeres que asumen ese rol de manera voluntaria y con ejemplar espíritu de servicio.


Entendemos que en el Plan de Desarrollo, recientemente aprobado, se establece que la madre comunitaria que haya trabajado más de 25 años, en el momento en que decida retirarse del programa, así no haya cotizado a pensión, pueda recibir una especie de subsidio vitalicio, de un mínimo vital. Y a las que aún están jóvenes, se les ofrecerán beneficios económicos, laborales y de capacitación profesional, para que puedan dar el salto, dentro de la Estrategia “De Cero a Siempre”, del hogar comunitario a los Centros de Desarrollo Infantil, donde el Gobierno promete dar atención integral -alimentación, salud, desarrollo cognitivo y psicomotriz- a los niños hasta los 6 años.


Lo mejor no puede ser enemigo de lo bueno. Hay que dar un voto de confianza al Gobierno y, en particular, al Icbf, sobre el cual recae fundamentalmente la responsabilidad de ejecutar con probidad y eficiencia el cuantioso presupuesto de $5.6 billones que aquél se propone invertir durante el cuatrienio, en esa tarea impostergable de velar por el adecuado desarrollo de 1,2 millones de niños de los estratos más pobres de la población.


Solo haríamos dos recomendaciones finales. Que a la estrategia de marras se integren experiencias exitosas a nivel local, como el Programa Buen Comienzo, de la Alcaldía de Medellín, que atiende integralmente a más de cien mil niños desde la gestación hasta los 5 años de edad. Y como el Programa de Mejoramiento Alimentario y Nutricional de Antioquia, Maná, ideado y puesto en marcha durante la administración de Guillermo Gaviria Correa, con resultados evidentes en reducción drástica de la morbilidad y la mortalidad infantil, emulado por otros departamentos y reconocido por la Organización Panamericana de la Salud y muchas otras instituciones.




Comentarios
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rodrigo
2012/05/13 06:25:27 am
Derecho Laboral: acaso en el icbf jam醩 pensaron que la figura de la madre comunitaria implicaba una relaci髇 laboral?. Si hay una mir韆da de madres cabeza de familia que a la vez asumen la encomiable labor de atender a otros ni駉s bajo la figura de "madre comunitaria", en estricto senso tienen derecho a ser privilegiadas y reconocidas en el actual predicamento. otrosi: y c髆o que acaba de renunciar la directora regional de antioquia del icbf a pesar de que fue impuesta por encima de los mejores en el pasado concurso? Que bueno ser韆 que el se駉r gobernador revisara ese tema y mirara con detalle los elegibles que punteaban antes de ser impuesta la saliente directora por ramos botero.