Columnistas

Preocupación por la política de ciencia y tecnología
Autor: Carlos Arturo Soto Lombana
24 de Mayo de 2016


El 17 de mayo se radicó en la Presidencia de la República el pronunciamiento que hace la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Accefyn).

El 17 de mayo se radicó en la Presidencia de la República el pronunciamiento que hace la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (Accefyn) sobre el proyecto (segundo borrador) de política de ciencia y tecnología que el gobierno nacional radicará al Conpes en los próximos días. 


En diciembre del año pasado hice algunos comentarios al primer borrador, en donde lamentaba que “…el documento de política no tenga en cuenta la situación actual que está en proceso de consolidación, relacionada con los acuerdos de la Habana y las necesidades de aportar desde todos los frentes de la institucionalidad para resolver asuntos que requieren el concurso de la ciencia, la tecnología y la innovación puestos al servicio, no de la empresa y los empresarios, sino en función de mitigar de manera drástica temas relacionados con la mortalidad infantil, la pobreza, la contaminación ambiental, las fuentes alternativas de energía, la nutrición y alimentación, la educación, la explotación de recursos minero-energéticos de manera sustentable, entre otros, que vienen a constituirse en temas de CTI propios del país.”


No conozco el segundo borrador pero encuentro en el documento que suscribe el presidente de la Accefyn, preocupaciones presentes en el primer borrador, lo que me permite deducir que el Gobierno Nacional no tiene la voluntad política de dar marcha atrás en esta iniciativa que radicará en los próximos días ante el Conpes, con el fin de que se convierta en política pública.


Dentro de los grandes vacíos que menciona la Accefyn se encuentra el olvido de las artes y humanidades, como campos de investigación importantes y necesarios para el país. Subraya el documento de la Accefyn que: “Si se espera que la política contribuya a enfrentar los desafíos social y ambiental (además del económico) [de Colombia], se vuelve necesario entender los problemas sociales y culturales como objetos de estudio específicos, en los que además las universidades colombianas tienen fortalezas importantes en comparación con sus pares de otros países.”


Esta reflexión que proviene del sector de los científicos del país comprometido con las ciencias exactas y naturales en relación con el olvido de las humanidades y las artes en la política de ciencia y tecnología, debería ser tomada en cuenta por el gobierno nacional para replantear gran parte del enfoque económico y empresarial que tiene el documento Conpes y ajustarlo a los desafíos actuales y futuros del país.


La Accefyn menciona que si el actual Gobierno Nacional se ha propuesto que Colombia sea el país más educado de América Latina, “¿por qué no priorizar la investigación educativa y la transferencia de conocimiento en este campo?” y agrega el documento “…pensando en la transformación de país, campos como la educación para la paz son tan importantes como las ciencias básicas”.


Es importante prestar atención con lo que ocurra en el trámite de aprobación de la política científica nacional por parte del Conpes; se percibe voluntad por parte del gobierno nacional de transferir importantes recursos oficiales al sector empresarial e industrial bajo la excusa poco creíble de mejorar la innovación y la productividad. Reitero la posición de mi columna de diciembre: “Tal y como se expone en el documento de política científica, la masa crítica de investigadores con formación doctoral no está en las empresas; el contingente de científicos sigue estando y continuará estando en las universidades, instituciones que les han brindado los insumos, la mejor remuneración y la financiación para que concentren su potencial en la resolución de problemas con sentido de nación. Por lo anterior la política científica debería centrarse en las universidades colombianas, públicas y privadas, que tienen las iniciativas y están encargadas de formar el talento humano en CTI.”  


(*) Profesor Universidad de Antioquia