Columnistas

Oro que divide
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
24 de Agosto de 2016


Río 2016 por mucho tiempo será la olimpiada que llenará a Colombia de orgullol

Río 2016 por mucho tiempo será la olimpiada que llenará a Colombia de orgullo, como aquel partido que el país empató con Urss a cuatro tantos en el mundial de Chile de 1962, o el empate con Alemania (1 a 1) en Italia 90, o ese 5-0 que lo nacionales les aplicaron a los argentinos para ir a USA 94; e igualmente las primeras medallas de oro conseguidas en las olimpiadas precedentes.


Infortunadamente la gloria de nuestros deportistas se está viendo empañada por una actitud regionalista y, por qué no, en una conducta macartista perseguidora de todo aquello que huela al actual gobierno. La oposición activa y/o pasiva volvieron el triunfo de los deportistas connacionales en un tema político, incluso, hay un importante locutor deportivo de la comarca antioqueña que cada mañana atiza la llama del regionalismo paisa, bordeando la línea entre el amor y el odio.


Es cierto que las preseas doradas fueron ganadas por tres antioqueños, pero no todos se forjaron como deportistas en estas tierras. El primer medallista de esta olimpiada el pesista Óscar Figueroa, aunque es paisa de nacimiento, es valluno en lo deportivo.


Las ocho medallas conseguidas (tres de oro, dos de plata y tres de bronce), más los doce diplomas olímpicos conseguidos en el campo individual y el colectivo de la selección de fútbol, deben servir como aliciente para cambiar nuestra mentalidad de camorreros, mentalidad politiquera, y sobre todo la mentalidad del “yoísmo”. Solo basta con escuchar a Mariana Pajón para sentir orgullo de patria cuando en sus declaraciones hace referencia a los deportistas nacionales que le habían antecedido en el podio y que para ella se convertían en una energía positiva motivadora para sus pedalazos en la competencia del BMX, para entender que la grandeza no viene sola y que el reconocimiento del otro nos hará una nación libre.


He expresado en este mismo espacio, al igual que otros columnistas, que la sociedad colombiana está en el filo de la navaja gracias al odio que expelen los santitas contra los uribistas y de estos contra aquellos, emoción que está aprovechándose de la gloria de nuestros 147 deportistas que nos representaron en las justas olímpicas, para ahondar más el resentimiento entre nuestros mismos connacionales. 


Es claro que no podemos tapar el sol con el dedo gordo al pretender decir que los logros de Río 2016, son el producto de una política de Estado, como apoyo a lo deportivo. Históricamente el deporte, como la cultura son las cenicientas de la inversión, porque para qué apoyarlos sí esa “platica” no redundará mañana en votos. Pero lo que sí es evidente que a nivel regional, hay departamentos que sí están haciendo las cosas diferentes, pero esos avances deben de servir de modelo para otras que regiones del país encaminen sus esfuerzos para mejorar sus competitividad y tal vez en Tokio 2020 la cosecha de medallas sea igual o mayor.


El oro de Río 2016 debe de servirnos para unirnos como sociedad y no para seguir acrecentando el odio entre nosotros.