Columnistas

Las trampas del sí y el no
Autor: Alvaro T. López
23 de Agosto de 2016


Las libertades de algunos, parecen haber llegado a límites maliciosos. Hay quienes, sin oficio que atender, sin compasión, se dedican a mal usar los medios modernos de comunicación que se han ido poniendo al alcance de todo el mundo, sin controles efectivos.

Las libertades de algunos, parecen haber llegado a límites maliciosos. Hay quienes, sin oficio que atender, sin compasión, se dedican a mal usar los medios modernos de comunicación que se han ido poniendo al alcance de todo el mundo, sin controles efectivos. Las mentiras, las calumnias, la desinformación, abundan en contra de lo que se debe defender a como dé lugar, que es la verdad. El mundo se volvió una gran arena en la que todos luchamos contra todos. Los odios contenidos, afloran bajo ciertas posibles máscaras que permiten atacar sin estar presente, destruyendo honras y endiosando a nuestros enemigos, los enemigos públicos. Para hacerlo hacen de cualquier evento o acto la excusa para tratar de imponer las ignominiosas posiciones de las extremas filosóficas.


Así las cosas, de quienes menos depende la paz de este País, es de los guerrilleros, los mafiosos o el Gobierno. Puede ser que las fuerzas armadas irregulares depongan las armas, que los narcos renuncien al negocio de envenenar a la juventud y que el Estado asuma honesta y efectivamente su obligación de proporcionarnos felicidad a los ciudadanos. Pero en nosotros mismos está la guerra, en nuestros corazones armados de odio, intolerancia e irrespeto por las ideas y las preferencias ajenas. Las minorías se quieren imponer a sangre y fuego, arrasando con el derecho a disentir;  las extremas amenazan y amilanan a la inerme ciudadanía; falsos intelectuales que posan de defensores de la humanidad, solo tratan de imponer su ley.


El sí y el no, refiriéndose a la intención de voto por el referendo del Gobierno para refrendar los pactos con los guerrilleros, es el nuevo caballito de batalla. Quienes dicen no, son inmediatamente catalogados como amigos  del presidente Uribe; los simpatizantes del presidente Uribe, tienen necesariamente que ir por el no, pues de lo contrario son declarados indignos de ser llamados uribistas. Quienes se avienen por el sí, se vuelven, por ese mismo hecho, partidarios del presidente Santos. Lo peor del cuento es que en gran porcentaje, ni los unos ni los otros saben por qué dicen sí,  o por qué dicen no. Lamentable es este estado de polarización demencial que está sufriendo nuestro país, por cuenta de las nefastas campañas de las desocupadas mentes de unos pocos.


Ese nuevo instrumento de las redes sociales, está siendo usado por siniestros personajes que parecen no tener más destino en la vida que conspirar contra la convivencia de los colombianos, contra su derecho a la paz y al discernimiento. Pero estamos cayendo en las trampas de estos piratas que se escudan en el anonimato que las redes les permiten. Tendremos entonces que serenarnos y asumir nuestro rol de ciudadanos responsables de nuestro destino. Hay que desarmarnos anímicamente, para construir un país amable y pacífico, con o sin guerrilla, con o sin referendo. Serenamente habremos de asumir el deber con la Patria de decidir de acuerdo con nuestro libre y ecuánime criterio. Sí o no, son del fuero interno no manipulable, no impuesto ni comparado.