Columnistas

Las bibliotecas mucho m醩 que reservorios de libros
18 de Noviembre de 2016


Poco se habla de la mayor exclusi髇 a la que nos enfrentamos cuando no contamos con herramientas para participar activamente en una sociedad caracterizada por el cambio permanente,

 Martha Aguirre*


Poco se habla de la mayor exclusión a la que nos enfrentamos cuando no contamos con herramientas para participar activamente en una sociedad caracterizada por el cambio permanente, el bombardeo de información, la comunicación en red y la re-significación de las estructuras tradicionales del ámbito social, económico, político y cultural. Hablo de la sociedad del Siglo XXI o Sociedad de la Información.


Estas herramientas, no solo relacionadas con contenidos o competencias cognitivas, implican formas más dialógicas y flexibles de relacionarse. Fernando Reimers se refiere a ellas cuando habla de las competencias específicas del Siglo XXI: la alfabetización cívica, la conciencia global, las habilidades interculturales, el pensamiento crítico e inventivo y las habilidades relacionadas con la comunicación, la colaboración y la información.


Pero, ¿qué pasa con la población marginada de la escuela o desertora, con la población adulta que nunca tuvo escolaridad o aquella cuya educación que no aporta estas herramientas?


La realidad nos obliga a pensar en escenarios públicos que van más allá de los muros de la escuela, escenarios privilegiados de puertas abiertas en los barrios, comunas o veredas en los que la comunidad se congrega de manera natural como, por ejemplo, las bibliotecas públicas. 


Una biblioteca pública, espacio que ha superado la connotación de ser un reservorio de libros para consulta o préstamo, o un lugar de castigo asociado a la escuela, ofrece un abanico de oportunidades inigualable si se agencian y aprovechan la diversidad de interacciones que allí se dan, y se convierte en un espacio para el desarrollo y fomento de la cultura, la convivencia, la construcción de redes, para facilitar y enriquecer aprendizajes, para el acceso y aprovechamiento de nuevas tecnologías, entre otros.


Implementar tertulias literarias dialógicas, una de las actuaciones educativas de éxito del proyecto Comunidades de Aprendizaje diseñado por el CREA de la Universidad de Barcelona, es una forma de lograrlo. Se trata de prácticas de lectura mediadas por el diálogo que integran a personas sin distinción de edad, género, cultura o capacidad que comparten y debaten en forma colectiva las obras clásicas de la literatura universal. Según Martha Soler, investigadora del CREA, “es una forma de entender la lectura en la que los textos son interpretados entre todos, sean lectores habituales o no. Las experiencias, emociones o sentimientos generados a partir de la lectura pasan a ser objeto de diálogo y reflexión conjunta, con un enfoque que va más allá del significado textual del escrito”.


Igualmente, el proyecto propone la transformación de las bibliotecas públicas, escolares y comunitarias en bibliotecas tutorizadas, espacios que extienden el horario escolar ordinario y conducen a resultados en el mejoramiento del aprendizaje y la convivencia. Los estudiantes realizan actividades de apoyo a las tareas escolares para reforzar y acelerar el aprendizaje, especialmente aquellos con mayores necesidades educativas,  gracias al acompañamiento de voluntarios como familiares y otras personas de la comunidad.


Ejercicios como estos se vienen implementando en Colombia desde hace más de un año en algunas escuelas y como piloto con bibliotecas públicas en Cali, empezando a mostrar resultados en el camino hacia superar las limitaciones que perpetúa el sistema en tanto promueven estructuras comunicativas más igualitarias que integran elementos de la riqueza y diversidad cultural que se encuentran más allá del aula escolar. 


Las bibliotecas como espacios neutrales, de encuentro y socialización, de creación de imaginarios posibles y nuevas narrativas de la memoria histórica, juegan un papel muy importante en el reto de propiciar el diálogo entre actores diversos en el reto de construir una Colombia más democrática y en paz. Potenciar y fortalecer las bibliotecas en los territorios más marginados es una tarea del Estado, la empresa privada, la academia y la comunidad, que nos permitirá avanzar en el desafío de cerrar la brecha entre cultura, educación y desarrollo. 


* Gerente del Capítulo Valle del Cauca en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.