Columnistas


El ocaso de los grupos y el esplendor de los investigadores
Autor: Carlos Arturo Soto Lombana
23 de Febrero de 2016


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Por estos días las universidades e instituciones relacionadas con la ciencia y la tecnología se disponen a certificar la producción intelectual que se reporta en los CvLac y GrupLac que llenan los investigadores colombianos. En un proceso basado en la desconfianza, las instituciones se han visto obligadas a certificar uno por uno de los productos de nuevo conocimiento, productos de apropiación social de conocimiento, estudiantes formados en programas de pregrado y posgrado hasta la afiliación institucional de los investigadores, entre otros aspectos. Es muy probable que si se hiciera el cálculo en dinero del tiempo invertido por vicerrectores, jefes de centros de investigación, investigadores y personal de apoyo en la actualización de la información, con toda seguridad el monto sería igual o mayor a los recursos financieros que tiene Colciencias para promover sus convocatorias o programas de estímulos cada año. 


Es preocupante que el resultado de una buena o mala clasificación se ubique en la destreza con la que los investigadores llenan los CvLac y GrupLac y no en la dinámica real que tienen los grupos de investigación. La omisión de algún dato de cada producto de nuevo conocimiento o los errores cometidos en la digitación de los mismos, trae como consecuencia que la plataforma ScienTi no valide la información que se reporta. De aquí que la clasificación de un investigador y/o grupo de investigación, en muchos casos, dependa de la oportunidad de tener o no un soporte técnico y no de la trayectoria del grupo y la calidad de sus contribuciones.


Las universidades se han visto obligadas a seguir un proceso de medición de grupos que pocos dividendos les reporta. Con excepción de los requisitos exigidos por el MEN para tramitar las solicitudes o renovaciones de los registros calificados o conseguir la acreditación de alta calidad de programas e instituciones, la medición no tiene como meta la asignación de nuevos recursos financieros para incrementar las actividades de ciencia y tecnología. 


Con la expedición del decreto 585 de 1991 que dio inicio al actual sistema nacional de ciencia y tecnología, el país realizó una apuesta por la creación y consolidación de los grupos de investigación, aspecto que se materializó en las convocatorias de medición que Colciencias viene realizando en promedio cada dos años. La Misión de Ciencia y Tecnología que dirigió el profesor Gabriel Misas abordó el concepto de grupo de investigación que luego fue incorporado por vía normativa a las disposiciones legales que desde esa época se emiten en el país en materia de ciencia y tecnología. No obstante, al parecer el modelo de los grupos ha entrado en crisis y ya no responde a las expectativas forjadas hace más de 20 años. El trabajo en equipo, la apuesta por grandes agendas de investigación desarrolladas mediante programas, proyectos y actividades de ciencia y tecnología no es lo que se ve en las universidades colombianas. 


Al parecer Colciencias está en un proceso de transito de la medición de los grupos a la medición de los investigadores, lo que está en relación con la forma en que otros países como Argentina han asumido este tema de tiempo atrás. Dentro de las señales que muestran este cambio de tendencia se encuentra el relacionado con la asignación de las becas para los doctorados nacionales, en donde no fueron los grupos sino los investigadores (Senior o Asociado) los receptores de los estímulos. Esta señal también se ve en las recientes convocatorias que el MEN ha realizado para conformar las salas de la Conaces (Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior) y el CNA (Consejo Nacional de Acreditación) al colocar como requisito para la inscripción de los aspirantes para ser comisionados el de ostentar las categorías de Investigador Senior o Investigador Asociado, además de producción de nuevo conocimiento en los cuartiles Q1 y Q2. 


Con el cambio de política para la asignación de los estímulos, en poco tiempo los grupos de investigación serán asunto del pasado y se formalizará en la práctica lo que viene sucediendo en las universidades colombianas con la atomización del sistema en cabeza de los investigadores que trabajan en solitario, sin agendas ni referentes institucionales, buscando una ubicación mejor para acceder a los recursos y beneficios institucionales.