Territorio

Mining in the Northeast has sustainability pending
La minería del Nordeste tiene pendiente la sustentabilidad
Autor: Daniel Grajales
31 de Agosto de 2016


La actividad minera de este territorio antioqueño tiene pendiente todavía, según expertos, que sus responsables realicen una labor sustentable, un mayor aporte al desarrollo en diferentes aspectos.



Estos son los territorios de Antioquia en los que se desarrollan labores mineras. El sector sombreado corresponde al Nordeste del departamento. Rojo: Áreas con buen nivel de conocimiento, donde se incluyen tres o más indicadores geológico-mineros sustentados. Evidencian características favorables para el hallazgo de depósitos de metales preciosos y básicos, de tipo filoniano, stockworks, diseminados y metaconglomerados, asociados a eventos metalogenlcos que tuvieron lugar en el Precámbrico, Mesozoico y Cenozoico.Amarillo: Áreas con nivel medio de conocimiento. 

En verdad que éste es el hombre de las minas. Unas las trabaja por su cuenta; otras las ha cedido a sus dos hijos mayores, a quienes presta auxilios para trabajarlas; las restantes las tiene arrendadas. Asociase a su compadre Caballero, no sólo por espíritu de compañerismo, sino por probar la combinación de su suerte con la de su asociado, porque los mineros, a semejanza de los tahúres, buscan la resultante de dos o más suertes”. 


Estas letras de Tomás Carrasquilla, escritas en La Marquesa de Yolombó (1928), hablan de cómo la historia cultural, literaria, pero también real, la del día a día de los pueblos de la región del Nordeste de Antioquia, ha tenido que ver con la minería. Y es que leerlas en la vivienda del autor, situada en una de las esquinas del parque principal de Santo Domingo, precisamente en el cruce de las vías Bolívar y Girardot, por donde hoy, 88 años después de su relato, caminan hombres y mujeres dedicados a buscar que su destino se ilumine en la oscuridad de una mina, rememora la herencia ancestral viva de estas tierras.


Históricamente, el nombre de Antioquia ha sido traducido por sus comunidades indígenas como: “Monte de oro” y “montaña de oro”, un ideal que se acompañó después de la evolución del Estado. Se sabe que, luego de la Independencia, el libertador Simón Bolívar expidió el primer reglamento sobre minas, el Decreto del 24 de octubre de 1829, con el fin de “reactivar la industria minera, eliminar las contradicciones de las antiguas disposiciones españolas e incorporar las sustancias minerales al dominio de la nueva República”, como explica en su libro Gotas de aceite el ingeniero de minas y metalurgia, Elkin Varas Pimiento.


Documentos estatales explican que, a finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, Antioquia llegó a producir el 70% del oro de Colombia, siendo responsable del 39%, aproximadamente, del oro del mundo.


En épocas de amplia cantidad de bancos, cuando habían cerca de 35 en el departamento, hay registros de uno propiedad de la Mina El Zancudo. Además, tanto fue el interés del hombre antioqueño en la minería, que a finales de la década de 1880 ya existía una Facultad de Minas en la Universidad Nacional. 


La actualidad sigue siendo 


de hombres de minas


De acuerdo con cifras del Ministerio de Minas y Energía y la Agencia Nacional de Minería, la producción sólo de oro, en el 2015, llegó a 1.903.386 Onzas Troy, lo que equivale a un aumento del 3.84% respecto al 2014. Se dice que alrededor del 50% de esa producción provino de Antioquia, ya que, según el Sistema de Información Minero Colombiano, el departamento produjo 23.605,46 Kg.


En el caso específico del Nordeste de Antioquia, en sus diez municipios: Amalfi, Anorí, Cisneros, Remedios, San Roque, Santo Domingo, Segovia, Vegachí, Yalí y Yolombó; la historia ha estado ligada a la minería, con datos como que la primera carretera que fue creada en el territorio fue Anorí – Dos Bocas, con la que comenzó toda su tradición minera. 


El caso del Nordeste


De acuerdo con Jorge Alberto Jaramillo Pereira, asesor de Pines Antioquia del Ministerio de Minas y miembro del Centro de Pensamiento de Minería de la Universidad Nacional, “la clasificación de minería para el Nordeste tiene una minería antiquísima tradicional, lo que fue la Frontino Gold Mines (1852) que ahora es GranColombiaGold. El 70% de su producción viene de tercerización, es decir, por contratos con operadores mineros, entonces la operación tecnificada a gran escala es del 30%, con una producción de más de 110.000 OZ”.


Lo preocupante, continúa Jaramillo Pereira, quien se desempeñó como secretario de Minas de Antioquia, es que “el 12% de la minería, según la Asociación Colombiana de Minería, tiene trazabilidad, lo que significa que el 88% restante tiene en duda su procedencia”, lo cual sucede en la actualidad en el Nordeste. 


Según él, “los problemas de minería en el Nordeste están asociados con la baja productividad, la alta contaminación por mercurio y la descomposición social”. 


Proceso de minería tecnificado.


La baja productividad se asocia al uso del mercurio “y a tecnologías obsoletas, ya que con el mercurio las mejores recuperaciones devuelven del 40% al 50% del oro. Según las cifras, en los últimos 50 años el departamento sacó 17.000.000 OZ de oro, que a precios de hoy en día, que está en $1.329 US$ la OZ, nos da en total 22.593’000.000 US$, lo que significa que si solamente el 20% fue de minería tecnificada, con altas recuperaciones, el 80% fue de minería de pequeña escala, en la que las recuperaciones no van más allá del 50% del oro, o sea que hemos votado el otro 50% del oro a ríos y quebradas en forma irrecuperable”. 


En el caso del mercurio, “debemos precisar que tiene tres fuentes de contaminación, ya que en la extracción de aluvión al canalón le echan mercurio, que lo que hace es atrapar el oro de forma física, pero eso lo arrasan ríos y quebradas. Otro tipo de contaminación es cuando en la minería de beta lo llevan a los molinos llamados cocos que usan los mineros, un molino cerrado, donde se muele el mineral con mercurio, por unas cuatro horas, para que el mercurio atrape el oro y coja la amalgama. La otra forma de contaminar se da en la compra de oro, porque el minero lleva la amalgama y lo que hacen en estas regiones es quemar la amalgama, el mercurio se evapora y va a dar al aire, cuando llueve vuelve a ríos y quebradas, los peces lo consumen, los humanos se alimentan de los peces y se forma toda una cadena de contaminación”. 


Oseas García, exdirector del Plan Nacional Contra el Mercurio, planteó que “hay poca conciencia de la población sobre la problemática del mercurio, sus efectos a la salud y el medio ambiente, ya que su problemática es más amplia y el mercurio no lo perciben como un problema”. 


Él cree que el caso del Nordeste tiene mucho que ver con el panorama del país, ya que “muchas alcaldías están muy preocupadas por mejorar las condiciones de su actividad minera, de su entorno, su desarrollo de proveedores y su valor agregado, otras no tanto, pero lo que sucede es que mientras tanto hay otros temas más graves. Recuerdo como en un municipio había 140 personas intoxicadas con mercurio, pero a su vez 14.000 con malarias. Entonces, como hay problemáticas más complicadas, se amplían los casos de minería informal, de ilegalidad”. Respecto a la Ley 1658 del 2013, que plantea que en 2018 el mercurio no se podrá utilizar más en la minería, aseveró que “está muy lejos, hay quienes sostienen que sean hasta 15 años para lograrlo, y más en estas tierras, porque se requiere atacar problemas como la informalidad, los microcréditos, la tecnología, más educación”. 


En lo que tiene que ver con la “descomposición social”, Jaramillo Pereira detalló una relación con “falta de gobernabilidad, la región ha sido azotada por grupos al margen de la ley, con limitaciones de difícil acceso, lo que facilitó el posicionamiento de estos grupos y la migración. El sentir que a través de la historia se ha conseguido oro, significó que los migrantes llegaran con la ilusión de ir a hacer dinero para tener un sustento de vida. Hubo poblaciones que en su momento, cada cinco años, duplicaban su cantidad, y eso debilita cualquier sistema. Segovia era un corregimiento de Remedios, que a su vez era uno de los más antiguos fundados en Antioquia y, actualmente, Segovia es más grande que Remedios”. 


La luz de la sustentabilidad


Los académicos Giovanni Pérez Ortega, John William Branch Bedoya y Martín Darío Arango Serna, de la Universidad Nacional de Colombia, coinciden con Jaramillo Pereira, como lo precisa en su texto El sector minero en el Nordeste antioqueño: una mirada a la luz de la teoria de las capacidades y los recursos, en que “la ilegalidad en la explotación minera y con el uso indiscriminado del mercurio y el cianuro en los procesos artesanales e informales de la extracción del oro, los accidentes en dichas minas, la contaminación atmosférica y de los ríos, las bajas sustanciales en la generación de regalías, son entre otras, las principales causas del bajo nivel de desarrollo de una de las zonas más ricas en recursos minerales del país, como lo es el Nordeste antioqueño”.


Ellos plantean que “los proyectos de explotación minera se constituyen en la alternativa de generación de empleo en la zona del Alto Nordeste y en estos cifran sus expectativas laborales la mayoría de los habitantes de los municipios de Segovia y Remedios, no sólo por los empleos directos que genera, sino también porque se convierte en dinamizador temporal de la economía local”, ante lo cual creen que debe haber una mejor forma de realizarla, porque “el Nordeste antioqueño presenta recursos tangibles e intangibles que bien aprovechados se podrían constituir en competencias centrales para la obtención de ventajas competitivas sostenibles”.


Desde la perspectiva del exsecretario de Minas de Antioquia Jorge Alberto Jaramillo Pereira, “los teóricos hablan de minería sustentable, diciendo que una condición para la sustentabilidad es que el uso de los recursos sea mayor a su generación. Para hablar de sustentabilidad debemos decir que el recurso renovable no se agote, que sea perdurable en el tiempo, que en vez de agotarse se incrementen”. También es un requisito de sostenibilidad “no afectar el medio ambiente y que no haya descomposición social”. 


“La minería es una actividad rural, los yacimientos se localizan y ahí se desarrolla la actividad, pero para ello requiere soportes técnicos, ambientales y sociales. Esto genera para una región regalías, impuestos, empleo, tecnología, formación de capital humano, emprendimientos e impulsa otros sectores”, agregó el experto. 


“La minería ocasiona un efecto multiplicador en otros sectores. Si la minería se dedica solamente a la extracción genera crecimiento, pero si hacen encadenamientos verticales hacia arriba y hacia abajo genera desarrollo, que es lo que se debe buscar en esta región. Como actividad de extracción, si la materia prima se exporta en bruto genera muy poco empleo, pero si se le da valor agregado se genera un circuito multiplicador. El Nordeste debería volverse una región que en vez de importadora fuera consumidora, porque tiene esa materia prima”. 


Al respecto, Luis Guillermo Jaramillo, especialista ambiental, analizó que “el tema es histórico, la minería ha hecho parte del hombre desde sus inicios, lo que ha pasado en el tiempo que ha hecho que la brecha entre el ambiente y la extracción se haya hecho muy ruidosa es que hoy nos damos más cuenta las personas de la protección de los recursos naturales. Hemos visto que la minería irresponsable, que es la que han mostrado los medios, es la que más se ha quedado en la mente de las personas, pero minería bien hecha, con estatus social ha habido, con casos muy exitosos en diferentes regiones”. 


“Las grandes afectaciones al medio ambiente las hace esa minería irresponsable, esa es la que nosotros le tenemos tanto recelo y tanto miedo. El uso del mercurio es solamente uno de los factores contaminantes, como el mal manejo de las aguas. Esta minería existe hoy porque la han hecho grupos al margen de la ley que se han beneficiado. Otro elemento es que los trámites ambientales no son fáciles, tienen un costo, un tiempo, pero si lo pusiéramos en la balanza de beneficios ambientales y económicos, encontraríamos grandes beneficios. La minería como tal no es el problema, el problema es quien la ejerce sin el conocimiento y la capacidad de hacerla sustentable”, dijo además Jaramillo. 


Arturo Rodríguez, joyero tradicional de Remedios y Segovia, concluyó que cuando la minería se hace con una búsqueda de valor agregado, es decir, que no sólo se extraiga el producto, sino que se “genere un producto elaborado”, “esta será una fuente de ingresos para la comunidad, si el oro se va de aquí en bruto, con las empresas que lo producen a gran escala, uno no sabe dónde va a ir a parar, pero con quienes somos productores, podemos dar empleo hasta a quince personas, para transformar esa materia prima”. 




Retos de la minería sustentable

• Las políticas de responsabilidad social son necesarias y las compañías deben ir más allá del compromiso designado por la ley.


• Se requiere hacer visible la contribución de la minería al desarrollo, para que se reconozca su importancia. 


• La adhesión de Colombia al Eiti, Iniciativa de Transparencia en la Industria Extractiva, aporta transparencia y ayuda a empoderar comunidades y gobierno. 


• Existe muy baja capacidad institucional local, en especial en los municipios con los cuales se debería trabajar en fortalecer su capacidad técnica y ejecución eficiente de recursos de regalías. 


• Se deben mitigar impactos y dar a las comunidades las compensaciones adecuadas. 


• Indispensable el trabajo con comunidades para empoderarlas y que exijan a las autoridades resultados. 


• El desarrollo sostenible debe reconocer que la falta de prácticas responsables genera problemas. 


• Gobierno y empresas deben trabajar juntos. 


• Las compañías deben ir más allá de su compromiso legal, trabajar para cambiar la realidad, externalizar y compartir los beneficios. 


• Es necesario mostrar los casos exitosos en minería. 


• Se requiere de alta coordinación institucional y alta capacidad técnica institucional. 


• Necesario apoyo técnico a los entes locales. 


• Fundamental el uso de mejores prácticas aunque conlleve costos más altos. 


• La minería ilegal genera graves efectos negativos y debe combatirse en todas sus fases. 


• La minería no sólo contribuye a lo macro, sino que debe trabajar con el entorno local formando clúster y encadenamientos productivos que sí contribuyan al desarrollo local. 


• Es necesario una institucionalidad fuerte y con conocimiento especializado en minería. 


• La inversión extranjera requiere reglas de juego claras y estables en el largo plazo. 


• Necesario formación educativa integral.