Todos podemos ser guardianes del centro del mundo

Autor: Giselle Tatiana Rojas Pérez
3 diciembre de 2019 - 01:57 PM

Chiribiquete, la maloka del hombre jaguar es un viaje literario que recopila los principales hallazgos de expediciones en este parque durante 30 años. El libro, escrito por el antropólogo Carlos Castaño-Uribe, es una primicia sobre los tesoros naturales y culturales del lugar.

Caquetá, Colombia

En el corazón de la Amazonia colombiana, en los departamentos de Caquetá y Guaviare, yace el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, el más grande del país, con 2.700.000 hectáreas de bosques prístinos (inalterados, puros), que tiene riquezas naturales y culturales extraordinarias fundamentales para conservar. Así describió el antropólogo Carlos Castaño-Uribe al lugar admirado por sus tepuyes (imponentes formaciones rocosas). (Ver imágenes).

Allí, en el centro del mundo, existen vestigios de culturas con 15.000 años de antigüedad. “Para muchas sapiencias milenarias de la cuenca amazónica, representa el origen del mundo y, por tanto, un templo sagrado”, referenció el antropólogo.

Además, es un museo que relata historias milenarias, con las imponentes pinturas que se levantan sobre sus paredes de rocas, que fueron dejadas por hombres de la etnia Karijona, que la habitaron hace ya mucho tiempo.

Chiribiquete

Por tal razón, la publicación de Chiribiquete, la maloka cósmica del hombre jaguar, nombre de connotación mítica que hace referencia a la relación del jaguar (guardián del bosque), con la Serranía de Chiribiquete (Parque Natural de Colombia) y una maloka (casa comunal ancestral), no sólo aporta el conocimiento para valorar este patrimonio cultural y natural sino que también surge como una herramienta para llamar la atención y generar un mensaje de cuidado y protección de este valioso tesoro que yace en Colombia.

Se trata de quienes la publicación llama Los Guardianes de Chiribiquete, que al final somos todos. Y aunque pueda sonar contrario, no visitarlo ni promover actividades ecoturísticas puede salvarlo, pues de esta manera se puede garantizar la protección de sus ecosistemas.

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El libro fue editado por Villegas Editores y su publicación fue financiada por el Grupo Sura.

 

 

¿Cuáles y en qué están representados los tesoros ancestrales de Chiribiquete?

Lo primero, Chiribiquete es un enorme reto para la ciencia, porque permite vislumbrar allí una serie de páginas de la historia del Amazonas y del continente que no han sido contadas aún. 

El libro, sin lugar a dudas, va a tener un trasfondo de aporte a la historia colombiana, a nuestra identidad y nacionalidad, y es ya, de por sí, un hecho sin precedentes.

Como en el libro se indica, este lugar sigue siendo habitado por comunidades indígenas no contactadas o aisladas voluntariamente para no entrar en contacto con la sociedad occidental ni con la cultura moderna, y eso hay que respetarlo.

Estas poblaciones siguen manteniendo el uso de esta tradición histórica, lo cual es un hecho sin precedentes en el ámbito mundial, que fue, entre otras cosas, lo que distinguió sobremanera el que la Unesco nos haya considerado como uno de los sitios más exuberantes de patrimonio universal, es decir, como único, excepcional en sus valores y atributos naturales y culturales.

 

¿Cómo se explica la relación de la maloka cósmica con el hombre jaguar en la Serranía de Chiribiquete? 

En primer lugar, Chiribiquete es una formación geológica que tiene unas características muy espectaculares. Es el centro de la Amazonía colombiana y es muy importante para nosotros, pero el punto no es ese, lo importante realmente es el encuentro de la mitad del mundo, ya que la serranía es atravesada por la Línea Ecuatorial, exactamente por la mitad; entonces, eso es algo muy particular, que le da unas características y unas connotaciones especiales.

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La formación geológica de Chiribiquete, además, es de las más antiguas. En el continente tenemos cerca de 2.000 años de antigüedad, es una formación con rarezas. Una de las características de este lugar es que tiene una forma, un relieve muy propio de la formación guyanesa, la formación del Escudo Guayanés, que es denominada, tradicionalmente, con el nombre de tepuy.

Ese tepuy lo que hace es crear una gran mesa, un gran mesón muy abrupto y plano en su parte alta, y ese tipo de formación en este sitio en particular, y con el arte rupestre que tiene, lo hace ver al ojo de las comunidades indígenas como un sitio especial asemejable a una maloka, que es una casa comunal en la sabiduría indígena.

CHIRIBIQUETE

Imagenes de Izq. a Der. y de arriba hacia abajo: 1. Tepuy Estadio en Chiribiquete, foto de Fernando Trujillo, Fundación Omacha; 2. Imagen del tepuy, grandes cerros que abundan en Chiribiquete, cortesía Fund. Herencia Ambiental, por Jorge Mario Álvarez Arango: 3. El agua en Chiribequete, foto de Fernando Trujillo, de Fundacion Omacha, y 4. Tepuy Laguna en Chiribiquete, foto de Fernando Trujillo, Fundación Omacha.

 

En este caso, es una maloka no del hombre sino del dueño de los animales, que es el jaguar. También, el sitio tiene un interés social desde el punto de vista de vista de la conexión de los puntos terrestres de la serranía con una serie de proyecciones que ancestralmente los indígenas ven en el cielo. 

En otras palabras, así como nosotros tenemos un Eje Ecuatorial sobre la Tierra, que nos traviesa, que divide el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio y que pasa por la mitad de Chiribiquete, exactamente, así mismo eso ocurre en el cielo y es coincidente al Eje Ecuatorial que es celeste, y, a su vez, es la ruta que guía a las comunidades indígenas, el camino celeste que ancestralmente representa la Constelación del Jaguar.

En últimas, el jaguar recorre todas noches la Vía Láctea, el hemisferio, y se observa permanentemente desde el atardecer hasta el amanecer en la Serranía de Chiribiquete; entonces, esto tiene una connotación mítica que hace que la relación jaguar-Chirbiquete- maloka sea ancestral.

 

El libro se presenta como la más completa investigación que se haya hecho sobre la Serranía de Chiribiquete, pero ¿cuáles son los detalles de esa investigación?

Es una investigación que he tenido oportunidad de trabajar durante 30 años en este lugar, desde que iniciamos las primeras expediciones científicas, una  vez lo declararon Parque Nacional, en el año 1989. No obstante, las expediciones científicas oficiales empezaron en 1990.

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A lo que nos hemos dedicado en todos estos años ha sido al acopio de información, especialmente a la relación de los grandes murales pictóricos que existen en Chiribiquete, este libro es una primicia, es la primera vez que se hacem una referencia completa a ese patrimonio cultural; pero, al mismo tiempo, hicimos una interpretación simbólica de estos contenidos y lo que significa en el contexto de esta historia ancestral y milenaria.

 

¿Quién más acompañó la investigación?

Durante el primer par de expediciones estuve no sólo acompañado por funcionarios del Sistema de Parques Nacionales sino que también tuve el acompañamiento de un invitado muy especial, que fue el profesor Thomas van der Hammen, quien era uno de los especialistas visibles en el tema del Pleistoceno y esa transición al Cuaternario, es decir, del inicio de todo lo que significó las primeras manifestaciones humanas en nuestro país y con él estuvimos adelantando las primeras excavaciones arqueológicas.

De verdad, Thomas van der Hammen fue una persona muy importante en esta investigación y nos permitió contar con un marco de cronología muy especial, aprovechando todo sus nexos con la Universidad de Groninga, en Holanda. Además, nos permitió el acercamiento a información de fechas muy antiguas, que hoy tenemos asociadas a esas primeras manifestaciones de los ancestros de Chiribiquete.

 

¿Qué hace especial esta publicación para divulgar el patrimonio o tesoro ancestral que alberga Chiribiquete?

Es muy importante, y me he atrevido a hacerlo precisamente en este momento, porque estamos viviendo un momento muy difícil, de destrucción de la selva amazónica, que amerita cerrar filas. 

Ya los procesos de deforestación agudos se han ido acercando en los últimos años de una forma muy acentuada, hemos tenido procesos de deforestación al interior del Parque y es un momento en que debemos unir todos los esfuerzos del país rodeando a la institucionalidad para poderlo lograr y este libro pretende contribuir con ese esfuerzo. No sólo aportando el conocimiento para valorar este patrimonio cultural y natural sino también para poder utilizarlo como una herramienta para llamar la atención y generar, con todo este mensaje, un grupo muy nutrido de personas que puedan ayudar, nosotros los llamamos Los Guardianes de Chiribiquete, y el libro esboza en una forma muy adecuada, en sus últimos capítulos, sobre cómo se puede contribuir en el cuidado de este lugar

De hecho, a lo largo de estos últimos años ha habido, con todos estos mensaje, una gran afluencia de gente que quiere saber cómo puede ayudar. El libro convoca a unirse a esta causa utilizando la página web del Sistema de Parques Nacionales, en la que aparece un vínculo para Los Guardianes de Chiribiquete, ahí recibirán información de cómo pueden participar.

 

 

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