Para celebrar los 500 años

Autor: Álvaro López Rojas
29 julio de 2019 - 09:03 PM

No hay que olvidar los beneficios de las obras impulsadas y apoyadas por personajes como don Pepe Vives de Andreis, en el gobierno de Eduardo Santos

Medellín

Álvaro López Rojas

La ciudad más antigua del subcontinente, Santa Marta, en el departamento colombiano del Magdalena, llega a sus cuatrocientos noventa y cuatro años con una enorme carga de problemas urbanos que la agobian, en medio de una lucha entre una clase dirigente tradicional, que ha forjado, para bien o para mal, lo que hoy es la ciudad, y una izquierda o seudo izquierda voraz, sobre la que pesan investigaciones y sospechas de gran calibre como las de mal administrar los bienes del Distrito y hasta de atentar contra el sagrado derecho a la vida: corrupción y violencia física tomadas de la mano.

Lo invitamos a leer: El carbón en el agua

Desde su fundación la ciudad ha tenido crisis que amenazaron su existencia misma. Don Rodrigo Bastidas, el fundador, gran humanista y defensor de los derechos de los nativos, fue apuñalado por sus propios compañeros de conquistas, tras lo cual se desató la masacre que hizo desaparecer gran parte de una de las culturas más importantes como fue la Tayrona. Luego vinieron los ataques bucaneros que según los investigadores fueron diecinueve; después llegó el castigo por haber servido de mortaja al hombre que los libertó del yugo español: cien años de olvido, de atraso y de miseria.

Uno diría que le llegó a nuestra hidalga ciudad la hora de disfrutar de lo que tiene: una gente maravillosa, solidaria y generosa, y los paisajes, playas e infraestructura turística importantes. Santa Marta ha ido abandonando la condición de aldea en la que todos éramos primos, para convertirse lenta pero inexorablemente en patrimonio universal. Quien quiera administrarla tiene que pensar con una mente mezcla de estadista y empresario, pues lo que se necesita es eso: mantener presente que se gobierna o administra para seres humanos, manteniendo un buen nivel de vida y ofreciendo bienestar.

Aunque su vida como anfitriona de turistas y emigrantes oficialmente se ubica en los años cincuenta con la construcción del hotel Tamacá y el inicio del auge del Rodadero, ya tenía obras importantes como el moderno acueducto construido en los treinta y un reordenamiento urbano que la ponía en la vía de los cambios que necesitan quienes habitan la ciudad de entonces. No hay que olvidar los beneficios de las obras impulsadas y apoyadas por personajes como don Pepe Vives de Andreis, en el gobierno de Eduardo Santos, y las posteriores acciones de empresa privada como la creación del Banco Bananero.

Lea también: La Santa que muere de sed

Lo que necesita Santa Marta es que surjan más personajes como don Pepe que sienta que el negocio de hacer crecer la ciudad como destino turístico y sede de grandes negocios, le conviene a todos. El camino hacia la celebración de sus quinientos años hace a la ciudad merecedora de buenas administraciones que la doten de servicios públicos suficientes y de calidad. El que sea capaz de construir un acueducto se inmortalizará, pues la sed que se sufre va más allá del discurso comunista y de la corrupción. Ni derecha ni izquierda, lo que se necesita es alguien que sienta las necesidades de la ciudad como un dolor propio.

Compartir Imprimir

Comentarios:

Jairo
Jairo
2019-07-30 15:24:16
Pero esa clase política tradicional, durante tantos años, no fue la que se robó todo ese tiempo el presupuesto con sus amigotes? Y que además etaba asociada con los parapolíticos?

Destacados

María Fernanda Suárez
Columnistas /

El papel de la mujer en la minería

Marchas de estudiantes
Columnistas /

“El cambio viene, les guste o no”

Marcha de 2018
Columnistas /

El jueves sacaré mis viejos huesos a la calle

Peter Singer
Columnistas /

Enemigos de la dignidad humana

Protestas en Chile
Columnistas /

El rancho ardiendo… y Colombia ahí

Artículos relacionados

Santa Marta, hitos de progreso
Columnistas

Santa Marta, hitos de progreso

Pero don Pepe Vives trascendió sus obligaciones oficiales y como empresario generó riqueza y empleos, pues la crisis generada la salida de los americanos fue...

Lo más leído

1
Política /

¿Y 20.000 votos de dónde? 

Aproximaciones a las causas que pueden explicar cómo la concejal Nataly Vélez logró sacar en las urnas...
2
Política /

La curiosa coincidencia de la nueva Asamblea

Los siete primeros renglones sacaron las mayores votaciones de sus partidos, mientras que los mismos...
3
Columnistas /

“El cambio viene, les guste o no”

La ciudadania quiere el cambio y se expresa marchando
4
Columnistas /

El rancho ardiendo… y Colombia ahí

A la pobreza consuetudinaria, se suma la indolencia también consuetudinaria de gobiernos que simulan ser...
5
Columnistas /

El jueves sacaré mis viejos huesos a la calle

Contra las expectativas creadas por la Constitución de 1991, la democracia colombiana -la política y la...
6
Columnistas /

El papel de la mujer en la minería

Aún no se logra un equilibrio entre hombres y mujeres dentro del sector minero que tanto aquí en Colombia...