La incertidumbre es peor que el virus

Autor: Mónica Patricia Ospina Toro
17 abril de 2020 - 12:00 AM

Entre tantas opiniones encontradas con respecto a cuáles son las mejores decisiones para afrontar la economía en tiempos del covid-19, lo mejor según John Price, director de Americas Market Intelligence, es informarse bien.

Medellín

Teniendo en cuenta la difícil situación que el planeta, en general está viviendo con la pandemia del covid-19 y el desplome financiero que esto acarrea el periódico EL MUNDO habló con John Price, director de Americas Market Intelligence, consultor de mercado para América Latina y líder de opinión en región, y esto fue lo que nos contestó.  

¿Cómo incide la situación del coronavirus en la economía mundial?

Mundialmente se divide por región y por el nivel de éxito que tiene la respuesta y la política de cada país.
Lo que hemos visto es que en algunos países en el oriente de Asia, sobre todo en China, Taiwán, Hong Kong, Singapur, Japón y Corea, gracias a una respuesta bastante rápida; al nivel de conformidad de la población; a la infraestructura, sobre todo en salud, y la movilización de gobiernos, han podido bajar la curva de crecimiento de la enfermedad, a tal grado que después de más o menos tres meses de destrucción fuerte en la economía y también en el ritmo de la sociedad, los chinos están volviendo a trabajar. 

¿Qué pasó en Europa y Estados Unidos?

Europa fue la siguiente región en recibir el virus, allí la reacción fue muy distinta de país a país, igual que el nivel de preparación tanto en infraestructura de salud como en capacidad fiscal para atacar el problema; hemos visto evidencias de tragedia y ansiedad, sobre todo en Italia y España. 
En Estados Unidos respondieron bastante tarde, ya lo están haciendo con instrumentos monetarios y fiscales muy fuertes, los demócratas y republicanos negociaron una iniciativa que va a costar al país 2,5 trillones de dólares, una cifra que sería la iniciativa de gasto más grande en la historia de este país. Sin embargo, las medidas para controlar el virus han sido inadecuadas. 
El sistema de salud en Estados Unidos es muy desigual, para la gente que va a hospitales privados hay buenos recursos, pero para los que solo pueden ir a hospitales públicos o no tienen acceso a seguro médico podría ser un problema en el corto plazo.
Las medidas tomadas tanto en Europa como en Estados Unidos de parar la economía, también van a causar mucho desempleo. En Europa hay un sistema fiscal que permite ayudar directamente a esa gente, pero en Estados Unidos es menos y eso es parte del debate.

¿Cómo interpreta la respuesta en América Latina?

Ahora en América Latina hay grandes diferencias entre el nivel de seriedad, los recursos y la política implementada por los gobiernos para tratar de controlar la circulación del virus. Por un lado, tienen políticas bien manejadas, en términos relativos, tanto en Colombia como en Chile. El otro extremo han sido las medidas tomadas, muy tarde, lideradas por dos políticos populistas que, por un lado, no entendieron la gravedad de la situación y, por el otro, no están rodeados de gente que piense objetivamente y que tengan la independencia de pensamiento para contradecir a su líder, me refiero a Brasil y a México.
Nosotros pronosticamos que en Brasil al final de abril habrán más de un millón de casos de coronavirus y en México podrían ser 200 mil. Ningún país de América Latina puede dejar crecer este virus a su ritmo natural, porque, aunque la población de América Latina es relativamente joven, tienen tasas muy altas de diabetes, obesidad, enfermedades del corazón e hipertensión, esto deja que el virus ataque no solamente a los ancianos, sino a gente de 50 años, por ejemplo.

¿Cuál cree usted que sería el peor escenario en América Latina?

Por un lado, la cantidad de camas en los hospitales per cápita en América Latina es mucho más baja que en países como Japón, Corea, Italia, Alemania, entonces no pueden aceptar lo que podrían ser olas y olas de personas y, por el otro, el costo de controlar el virus, el costo de las políticas de distancia social, la parálisis del retail, la limitación de viajes, el cierre de restaurantes y todo tipo de negocios es un costo muy alto que tampoco puede pagar América Latina.
Los políticos van a tener que decidir entre dejar que un porcentaje de su población muera o mantener una economía más o menos funcionando o arriesgarse a llegar a un desempleo del 25% o 30%, sin tener ninguna protección social presente. Porque en el caso de Colombia casi el 60% de la gente está empleada informalmente, entonces cuando una persona pierde su trabajo, no hay un reemplazo para su ingreso, ese es el problema de América Latina, son dos opciones gravísimas, o que se muera el 0,3% de su población o que se muera la economía.

¿Qué cree usted que podría pasar con la economía cuando termine la crisis?

Hay ciertos argumentos que dicen que tarde o temprano, y mejor tarde, para que no presionemos mucho al sistema de salud, vamos a tener que exponernos al virus e inmunizarnos a través del contacto con él, igual que con la gripa y con otros virus.
Yo creo que esa no es la forma de pensar en este momento, hay que proteger, proteger, proteger, pero es un costo económico muy alto, que pocos países tienen los recursos para pagar. Va a llegar a un punto donde la misma clase política dice no podemos mantenernos, ni sostener esta economía parada por tanto tiempo. Y los países que lo van a tener que hacer son los pobres, porque no tienen recursos fiscales. 
Estados Unidos tiene el lujo de poder imprimir montones de dinero, sin causar inflación en su propio país, porque el dólar es la moneda global y sigue siendo fuerte. En cambio, si Colombia empieza a imprimir moneda causa inflación en el país, baja el valor del peso contra el dólar, entonces tampoco tiene la flexibilidad monetaria para poder reinflar su economía por este medio.

¿Qué va a pasar con el alza del dólar?

Las bolsas de mercados emergentes juntas representan menos del 3% del total del capital mundial, estas dependen mucho del capital extranjero, de inversionistas en Londres, Nueva York, Hong Kong, París, Fráncfort, etc., cuando los activos de estos países emergentes empiezan a bajar su valor ellos venden todo, empezando por los que son considerados altos riesgos altos retornos.
Dejando un flujo negativo de dinero saliendo de las bolsas en Colombia, Brasil, México, Sudáfrica, Turquía, Tailandia, Rusia y yéndose a los centros financieros más establecidos como Londres, Estados Unidos, etc. y los inversionistas colombianos que tienen su dinero en la bolsa de Bogotá, siguen esta tendencia y lo sacan, así el peso colombiano baja tremendamente.
Sin embargo, por las medidas tomadas por los bancos centrales, sobre todo en Estados Unidos, de bajar las tasas de intereses a cero y empezar a imprimir dinero, el efecto eventual es debilitar el dólar frente a otras monedas, aunque no ha sucedido todavía, y si el peso colombiano en los mercados de bonos sigue ofreciendo 4% o 5% de retorno en dólares, el dinero eventualmente regresa, buscando retornos más allá de cero en países como Colombia.

Eventualmente, ¿esto podría ser un alivio?

Igual que en 2009, las monedas de países emergentes, que fueron bien administradas, respondieron fuertemente y el dólar a la baja también producía un alza en los precios de commodities, el precio del petróleo subió, etc. 
Esta vez eso también va a suceder, pero más lentamente, porque hay un gran motor del crecimiento del valor de commodities, que la vez pasada fue la expansión enorme de gasto en la infraestructura por parte de China, China subió su nivel de deuda municipal de 0% al 30% del PIB, en un lapso de 4 o 5 años, construyendo ferrocarriles, carreteras, edificios, sistemas de metro, etc. Esa cantidad de dinero subió la demanda para los metales industriales, lo cual ayudó mucho a países como Perú, Brasil y Chile.
Vamos a ver, otra vez, un plan de expansión de infraestructura por parte de China, pero no va a ser al mismo nivel, porque el endeudamiento del gobierno en China es muy alto, mucho más alto en términos de porcentaje del PIB de lo que es en Estados Unidos, Europa o América Latina, entonces tiene que ser más moderada su respuesta.

¿Qué va a pasar con el petróleo?

El caso del petróleo, por un lado, viene de la bajada de la demanda con China como comprador uno o dos. Cuando China cerró sus fábricas, los chinos dejaron de manejar sus autos por cuatro o cinco semanas y la economía paró, esto tuvo un efecto negativo en el precio. 
El otro factor es la pelea entre Rusia y Arabia Saudita, quienes, aprovechando sus bajos costos de producción, los saudíes más bajos que cualquiera, buscan expandir su mercado.
Se supone que en unos seis meses vamos a ver un nuevo equilibrio en la oferta y la demanda, yo imagino que va a tardar un tiempo en responder, porque uno de los grandes compradores en el mundo es el transporte aéreo, que va a tardar alrededor de 3 años en recuperarse. En países como Canadá, Estado Unidos o Rusia, puede ser más rápido, pero internacionalmente va a tardar más.
El uso de petróleo como insumo para las plantas de electricidad, como en países del Caribe, Centro América, Europa, hay mucha presión, de convertir esas plantas a gas natural o a otra fuente de energía limpia. No veo, en un futuro cercano el petróleo volviendo más allá de 60 o 70 dólares por barril, con la excepción de que ocurra alguna guerra en el Medio Oriente, lo cual siempre tiene un impacto rápido y positivo en su precio.

Con respecto a la economía, mirando específicamente Colombia, con los productos que ofrece, que en su gran mayoría son materia prima, sin valor agregado, ¿cómo cree que los gobiernos pueden manejar esta economía tan débil con la aparición de la pandemia?

Como el mundo sintió en 2015, cuando el precio del petróleo bajó 50%, 60%, dónde se sintió más fuerte fue en Colombia, el peso colombiano perdió 55% de su valor en seis meses, por las tendencias que acabamos de discutir, Colombia y su economía está estructurada para apostar a la exportación de petróleo y carbón, dos commodities que van a ser golpeados, en términos de precio, por lo menos en el corto plazo, sino en el largo plazo, está muy mal posicionado para lo que es el futuro cercano de las tendencias globales.
Colombia tiene muchos talentos, pero su infraestructura no le ofrece la eficiencia necesaria para exportar más productos de fabricación o de alimentos procesados. Aunque tiene todos los otros ingredientes, su gran deficiencia es la infraestructura y el costo de la logística, que es muy alto.

¿Qué papel va a jugar la minería en la reactivación de la economía?

Veo una gran oportunidad es en el sector minero, vamos a ver una recuperación moderada, sino significativa, en el precio de metales industriales, no en el corto plazo, va a tomar un año, estamos hablando del cobre, zinc, hierro, estos se van a recuperar, pero a más drástica recuperación en el corto plazo, va a ser en el precio del oro, el oro siempre ha sido un activo, en tiempos de crisis, para proteger el valor de sus inversiones frente a la inflación y a la baja del valor de la moneda, y en este momento de evolución de los mercados las primeras dos o tres semanas de crisis financiera comenzaron con la salida de cualquier tipo de activo, sobre todo dólares, ahora está empezando a entrar oro, que lleva varios días con el precio muy positivo. Nosotros pronosticamos que el oro podría avaluarse por encima de los 2.000 dólares por onza, dentro de 3 a 6 meses, eso va a poner mucha presión en las compañías mineras de, para ampliar su producción.
Colombia, por supuesto, tiene una industria minera de oro, yo diría prematura, poco desarrollada, la gran mayoría de su producción es extraída de manera informal, por grupos de procedencia cuestionable. Requieren de la inversión de compañías industriales, que tienen métodos de minería más limpios, que beneficien a toda la población, no a ciertos grupos ilícitos. Ahí es donde Colombia puede beneficiarse en el corto y mediano plazo, en términos de nuevas fuentes de impuesto, para lo que va a ser una crisis fiscal para el gobierno de Colombia en los próximos años.

¿Cuál es su recomendación para que esta crisis no nos aporree tan duro? ¿Hay alguna fórmula o algo que se pueda hacer?

El consejo que les estamos dando a las compañías en este momento es informarse, hablar con sus clientes, entender las intenciones que tienen, lo que está haciendo la competencia, cómo está pensando el Gobierno en términos regulatorios que podría impactar su negocio, tratar de medir y pronosticar la situación del cliente, competencia y regulación y luego rehacer sus planes, porque hay oportunidades que también están emergiendo, no todas las noticias son negativas. Hay cambios de hábitos del consumidor que van a favorecer ciertos tipos de negocio.
 En 2003, el SARS, que fue también un virus muy fuerte, pero mucho más concentrado, causó que los chinos se quedarán en casa por cuatro o cinco semanas, en ese momento despegó la industria de e-commerce, que Alibaba aprovechó y hoy en día tienen 800 millones de clientes en ese país.
En este momento el e-commerce representa el 28% de todo el sector minorista en China y en Colombia es menos del 2%, lo que representa una oportunidad para que el consumidor descubra la facilidad de comprar en línea, porque no va a tener otra opción, las tiendas van a estar cerradas y no pueden irse a comprar en físico. Esta tendencia va a seguir.

¿Qué negocios cree usted que podrían surgir en este momento?

A parte de servicios y entrega de productos a su casa, está la venta de productos digitales como Netflix, que fuera de Estados Unidos va a experimentar un crecimiento de 40% este trimestre. 
Zoom, un software que permite llamadas y conferencia con video, es la app más bajada en Estados Unidos, porque escuelas y compañías la están utilizando para mantener sus operaciones en casa.
Cualquier producto que facilite la comunicación entre personas virtualmente; que ofrezca contenido interesante; plataformas de educación en línea; compañías como Microsoft, que tiene un software que facilita el trabajo en equipo, compartir archivos, etc., que experimentó un crecimiento en China de 500%, entre enero y febrero.
La venta de equipos e insumos médicos sigue subiendo y quién produzca la vacuna también va a tener mucho éxito.
Supuestamente cuando los chinos se dieron cuenta de que iban a estar en cuarentena, muchos compraron iPads para que sus niños pudieran seguir estudiando en línea, seguramente eso esté pasando en Colombia.
Igual que las compañías que provean la infraestructura de internet.

¿La economía también se va a reacomodar?

Yo creo que en este momento la incertidumbre es lo que nos preocupa, creo que tan pronto como empecemos a ver otros países superar el virus, cuando empiece a bajar el ritmo de nuevos casos, vamos a tener un poco de más certeza de cuánto tiempo nos va a afectar el estatus actual económico y podemos empezar a planear. 
Creo que lo que más miedo da en este momento es si esto va a durar 3 meses o 3 años, y sin tener una respuesta precisa, obviamente, nuestros instintos y nuestras reflexiones son muy cautelosas, más que todo influenciadas por miedo y no necesariamente por pragmatismo, por eso yo creo que la primera prioridad de cualquier persona, compañía o gobierno, es informarse y no solamente de lo que pasa en su propio país también en los países que tocaron ese virus primero, sobre todo en Asia, ¿qué les pasó a las compañías de Asia? ¿Qué pasó a los gobiernos en Asia? ¿Y el sistema de salud en Asia? Eso nos va a dar un poco de pronóstico de lo que puede pasar en Colombia.

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