La distancia entre la vida fácil y la pobreza

Autor: Pbro. Emilio Betancur
29 septiembre de 2019 - 08:54 AM

¿Cómo nos relacionamos con las otras personas?, un mensaje a partir de la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro.

Medellín

Con esta parábola el evangelista continúa la reflexión sobre la riqueza iniciada en el relato del mal administrador, quien busca un mejor futuro antes de ser retirado de su puesto. La parábola de hoy se inicia con la presentación de dos personajes muy diferentes: un rico; Epulón, y un pobre; Lázaro (Dios ayuda). El hombre rico caracterizado por todas las cosas que no deberían ser preocupación para un discípulo que sigue a Jesús: “Ropa fina y banquetes diarios” (evangelio), recibe una severa y profética advertencia en Amos (6,1.4-7) “¡Ay de los que llevan una vida fácil en Sión y de los que ponen su confianza en el monte de Samaría! Por la forma de vivir; nada les importa la ruina de los pobres, las tribus de José” “¡Serán ellos los primeros en ir al destierro! Se acabaron el ocio y las orgías” (primera lectura). En la parábola de la tontería del rico su proyecto futuro es destruido por la acción de Dios quien revela una muerte inminente (porque ya está muerto en vida requiere de funerales). Por tratarse de una parábola podríá decirse que este lázaro es el mismo de Betania hermano de Marta y María, a quien había resucitado Jesús. (celebró con una cena de resurrección) Entre la mesa y la puerta abierta para los huéspedes, solo los separaba una puerta, pero cerrada para los pobres; encontramos los símbolos que se terminan con la muerte del pobre llevado por ángeles al seno de Abraham y del rico con un funeral digno de su estado social.

Lea también: Ayudar es sacar de la exclusión

Las pretensiones de la vida fácil

Después de la muerte de Lázaro, el rico Epulón pretendía seguir manejándolo y haciendo de él un servidor; costumbre de quienes tienen una vida fácil. “Padre Abrahan ten compasión de mí, manda a Lázaro para que me refresque la lengua… padre Abrahan mándalo entonces a la casa de mi padre para amonestar a mis hermanos.” La razón por la cual el rico terminó en el infierno es porque siempre tuvo a su puerta un indigente sin que tuviera tiempo para ocuparse de él, pero ahora terminada la vida ya una relación distinta era imposible. “Den frutos dignos de conversión y no empiecen a decir: Tenemos a Abraham como padre, porque os digo que Dios de estas piedras puede sacar hijos de Abraham” (Lc 3,8).

Le puede interesar: De la furia a la confianza

Un testamento original

En el testamento de Pablo a Timoteo le acoseja como un creyente debe comportarse: “Tú como hombre de Dios esfuérzate en la honradez, la piedad, la fe, el amor y la fortaleza y la mansedumbre. Afronta dignamente el combate de la fe hasta obtener la vida eterna. Porque a esa vida te llamó Dios, y por ella hiciste, delante de muchos testigos la noble profesión de tu fe” (Segunda lectura.)

Evangelio del domingo ordinario del Tiempo C, evangelio según san Lucas (16, 19-31)

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día.

Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.

Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.

Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.

Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:

“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.

Pero Abrahán le dijo: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado. Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.

Él dijo: “Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.

Abrahán le dice: “Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”. Pero él le dijo: “No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.

Abrahán le dijo: «Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor

 

Compartir Imprimir

Comentarios:


Destacados

Mesa de diálogo
Columnistas /

Soberanía popular y democracia participativa

Jovenes protestando
Columnistas /

Cambio generacional

Estatua de la Libertad
Columnistas /

EE. UU. Y EEUU (Estados Unidos)

Mujeres protestando
Columnistas /

La culpa

Natalia Muñoz
Ciclismo /

Un triunfo soñado para Natalia Muñoz en la Vuelta

Artículos relacionados

Cristo rey del mundo
Religión

La transparencia con lo ajeno

Homilía del domingo XXV del tiempo ordinario, ciclo C, correspondiente al 22 de septiembre de 2019

Lo más leído

1
Artes Plásticas /

El grabado antioqueño se exhibe en Washington 

Una selección de los artistas participantes en el Encuentro de grabadores 2018 realizado en Medellín...
2
Infraestructura /

La terquedad cerró la Troncal del Café

Seis meses ajustó la interrupción del tránsito por esta vía, que según un veterano y experto ingeniero...
3
Columnistas /

Efectos difusos (45 horas)

Reducir la jornada de trabajo, es elevar el valor del salario/hora, porque el ingreso no se modifica.
4
Columnistas /

Cambio generacional

Los jóvenes de las generaciones siguientes al cambio de milenio no tuvieron la misma suerte de sus...
5
Columnistas /

Soberanía popular y democracia participativa

La protesta y la movilización social son mecanismos que se ha ideado la democracia de participación y el...
6
Salud /

La pastilla del día después bajará de precio: MinSalud

La píldora hace parte de una lista de más de 1.042 medicamentos que el Ministerio de Salud regula para...