Editorial

Vida y presencia de Guillermo Gaviria Echeverri
2 de Septiembre de 2015


Guillermo Gaviria Echeverri llevó su vida y proyectos con la convicción de que no había problemas que no tuvieran solución y de que la inteligencia humana era capaz de hallarla.

En su primer aniversario de muerte, rendimos homenaje de gratitud y afecto a Guillermo Gaviria Echeverri, nuestro director. Lo hacemos con orgullo y con alegría, no ausente de nostalgia, por una vida que es legado vigente en reflexiones, proyectos, empresas y documentos en los que abrevia


reamos. Su trayectoria y obra son guía ética y de análisis, así como fuente de respuestas para las reflexiones sobre la democracia, los estados que la defienden y las instituciones que la construyen o debilitan en su hacer. Su huella en EL MUNDO, donde ejerció su liderazgo durante 23 años, está plasmada en los 5.000 editoriales escritos al alimón con Arturo Giraldo y Luz María Tobón. De ese esfuerzo intelectual destacamos la fuerza, coherencia y visión de largo plazo de planteamientos sobre los grandes temas prioridad del país: las instituciones y la vida pública; las relaciones internacionales, la importancia de las organizaciones multilaterales y el valor de una diplomacia clara y fuerte, así como la defensa del progreso económico como fuente del bien común. 


Siendo el desarrollo prioridad, reclamaba acciones del Estado que lo favorecieran, o al menos no lo impidieran. De allí su clamor al Banco de la República y el Gobierno Nacional por un manejo cambiario menos promotor de las importaciones para garantizar “la apertura de nuevos mercados y el estímulo a las exportaciones” como medios de desarrollo empresarial. El homenaje del Gobierno Nacional al dar el nombre de Guillermo Gaviria Echeverri al túnel en el boquerón del Toyo hace justicia a un ingeniero que concibió la infraestructura física como facilitadora de la integración, el desarrollo integral y la equidad con territorios amenazados por la pobreza y la ilegalidad.


Como liberal que abandonó la actividad proselitista para asumir la dirección de EL MUNDO, Guillermo Gaviria Echeverri valoraba el liderazgo de los dirigentes de su partido y gozaba de la amistad de expresidentes y directores. Entre ellos, sin embargo, destacaba el pensamiento y liderazgo de Alberto Lleras Camargo, presidente, diplomático y periodista. El 3 de julio de 2006, en el centenario de su nacimiento destacó sus convicciones democráticas señalando que “no obstante ser un hombre de profundas convicciones liberales, nunca abandonó el centro para coquetear con las extremas, y por eso, fuera del aprecio y la consideración que desde su nacimiento manifestó por este diario, nos sentimos orgullosos de ser legítimos depositarios de su herencia política”.


Es imposible recordar el reconocimiento de nuestro director por el expresidente Lleras Camargo sin mencionar la importancia que ambos concedían a la OEA como el foro americano en el que Colombia, como todos los países, encontraría ocasión para defender la Carta Interamericana y sus principios. En 2008 se cumplió una de tantas sesiones del Consejo Permanente regidas por las tensiones provocadas por el chavismo y sus conmilitones, que apenas son contenidos, por las naciones democráticas. Entonces se debatía la acusación del Gobierno de Estados Unidos al venezolano por su participación en el narcotráfico. Ante la actuación de Colombia, el 24 de enero de ese año expresó: “está bien que no hayamos respondido insultos con insultos y está bien que no corramos el riesgo de dar pábulo al presidente Chávez en lo que está buscando, que es provocar un incidente fronterizo que le dé la oportunidad, de pronto, hasta de una agresión física. Pero otra cosa es esa política pusilánime y dormilona de que en todo nos madrugan”. 


Guillermo Gaviria Echeverri llevó su vida y proyectos con la convicción de que no había problemas que no tuvieran solución y de que la inteligencia humana era capaz de hallarla. Ejemplo de ello es su defensa de la terminación de la vía Panamericana en el Tapón del Darién, bloqueada por líderes políticos panameños que arguyeron riesgos ambientales, sanitarios y poblacionales para levantar un muro ideológico. El camino a un cambio empezó a recorrerse en 2009, con los acuerdos sobre interconexión eléctrica. Entonces, declaró que “estos guiños nos permiten esperar que se esté presentando, por fin, un cambio de actitud en la dirigencia política panameña frente a esta iniciativa, injustamente vilipendiada por quienes se creyeron nuevos dueños de Panamá”. Hoy, los líderes de opinión y varios países centroamericanos alzan su voz para pedir la construcción del proyecto que representa posibilidades de construcción de la vía. Ellos, los demócratas de América y sus discípulos en las actividades en que fue maestro, son testimonio de su huella forjadora de democracia y progreso.