Editorial

Un proyecto para la era de las ciudades
3 de Septiembre de 2015


Las condiciones de crecimiento urbano, globalización y surgimiento del espíritu colaborativo le sirvieron a expertos y autoridades de Medellín como motivadores para inspirar la creación del proyecto Cities for Life.

En la actualidad, el 50 por ciento de la población mundial vive en urbes. Si el proceso de atracción de habitantes por las ciudades mantiene su ritmo, en el año 2050, la población citadina alcanzará al 75% del total.  Esto significa que en 35 años la calidad de vida, el bienestar humano y social y la convivencia estarán en cabeza de alcaldes, concejos municipales y ciudadanos que han tenido poco tiempo, frente al de la historia, para adquirir conocimientos y desarrollar capacidades con las cuales trascender el enfoque de desarrollo físico y abordar la ciudad como el nuevo entorno protector de la vida humana, social y natural. 


Ese crecimiento de las ciudades ha corrido paralelo al proceso de globalización, que inició como integración económica entre países y se ha transformado en procesos de intercambios culturales, políticos y hasta de migraciones que han provocado inesperados cambios en las identidades culturales; las capacidades y responsabilidades de los estados y los gobiernos, y hasta en la voluntad de permanencia, o viaje, de las poblaciones, que hoy transitan buscando nuevas oportunidades o para huir de las violencias que se ensañan con algunos territorios.


Estos fenómenos han sido anunciados desde hace un par de décadas como “glocalización”. Por ellos, han indicado los científicos y han empezado a realizarse las primeras experiencias, es posible facilitar relaciones entre ciudades sin que sean mediadas por los estados nacionales, que han sido necesarios en proyectos tan importantes como los que se realizan a través de las agencias de la ONU o incluso en las de cooperación estatal. También es viable que las ciudades tengan sus mecanismos de internacionalización o incluso de contratación de deuda externa o realización de iniciativas internacionales, sin que se necesite aprobación de entes nacionales. Los estudiosos declaran su aspiración de que la era que asoma propicie nuevas formas de relación entre distintos, fundadas en la solidaridad y la cooperación. 


Precisamente estas condiciones sobre el crecimiento urbano, glocalización y surgimiento del espíritu colaborativo le sirvieron a expertos y autoridades de Medellín como motivadores para inspirar la creación del proyecto Cities for Life. Este es definido como un “ecosistema colaborativo” de urbes mundiales que comparten preguntas, información y experiencias, sobre las cuales es posible construir respuestas imaginativas pero ajustadas a cada realidad. De la necesidad de que se le formulara y realizara da cuenta la presencia de 56 alcaldes, cuando apenas se esperaban treinta; la participación de 116 ciudades, de las 50 esperadas; la vinculación de tres instituciones crediticias internacionales y una colombiana, así como de universidades colombianas, estadounidenses y europeas. 


Desde el mismo martes y mientras se encuentran para el próximo foro en París, en 2016, los líderes de las ciudades y los ciudadanos que quieran poner en común problemas, experiencias e ideas que resuelvan problemas de las ciudades contemporáneas, se seguirán encontrando en la plataforma platform.citiesfor.life. Los temas priorizados por los pioneros son los de movilidad, planeación y diseño urbano, desarrollo social, medio ambiente, gobierno y seguridad. Sobre ellos, las ciudades que se inscriban en la plataforma, o los ciudadanos, pueden presentar el problema con la garantía de que las ciudades, los ciudadanos y los expertos interconectados podrán investigar sus causas directas e indirectas, las estrategias posibles para resolverlos, las metodologías necesarias para aplicar esas estrategias, y a reconocer los recursos requeridos. Se construye así una red global de intercambio de información y experiencias que deberá conducir a impulsar el conocimiento, todavía incipiente, sobre los grandes problemas de las ciudades en tanto entornos donde debe ser posible la buena vida humana.


La presencia, apenas en sus inicios, de unos 500 ciudadanos que aspiran a intercambiar problemas y propuestas con las autoridades y los expertos, se potenciará en su posibilidad de participación ofreciéndoles instrumentos metodológicos confiables a la vez que oportunidades para ser evaluadores de las experiencias intentadas, a fin de que su experimentación en otras experiencias no sea una reproducción sino que se convierta en posibilidad de mejorar lo experimentado, garantizando así que el principio de investigación por ensayo-error sea sustento del mejoramiento de las ciudades del mundo.