Editorial

Santos en Chile y la Cepal
18 de Agosto de 2011


“El control de entrada de capitales debe ser regulado y no totalmente abierto… Hay que reorientar ese interés por el capital hacia sectores más productivos y menos especulativos”. Alicia Bárcena.

 


El presidente Juan Manuel Santos terminó ayer una visita de Estado de dos días a Chile donde, como era de esperarse, gozó de una excelente acogida, tanto por parte de su homólogo Sebastián Piñera como de las cabezas de los poderes legislativo y judicial, con quienes tuvo la oportunidad de dialogar sobre múltiples aspectos de las relaciones bilaterales y sobre inquietudes comunes en torno al presente y futuro de América Latina.


Con el presidente Piñera un tema fundamental del encuentro fue la integración, no sólo binacional sino con los países con costas en el Pacífico, cuyo punto de partida ha sido la llamada Alianza Pacífico, que en principio integran Méjico, Perú, Colombia y Chile, pero que está abierta al ingreso de otros. Loable el empeño que están poniendo los dos presidentes en convertir en realidad esa alianza, empezando por coordinar políticas económicas para enfrentar los posibles efectos de la crisis en EEUU y Europa.


Pero lo que más nos interesa resaltar hoy es su "cátedra magistral" ante la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en Santiago de Chile, por invitación de su Secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena. El presidente Santos hizo mucho énfasis en que Chile es un buen espejo en qué mirarnos. Según sus palabras, "es un ejemplo para América Latina de cómo hacer las cosas bien". Buen manejo del tema de la inversión extranjera, resultados excelentes en combate al desempleo, control de la inflación y lucha contra la pobreza. Precisamente, en algún pasaje de su intervención ante la Cepal, resaltó el éxito chileno en esta materia, pues logró reducir la pobreza extrema al 3%, cuando la nuestra está en el 16%; en tanto que la pobreza está allí en el 15%, cuando en Colombia tenemos uno de los índices más altos de la región, con el 44%.


Santos recordó que como ministro de Comercio, en el año 94, presidió una reunión de la Cepal "sobre lo que llamamos integración abierta" y seis años más tarde, ya como ministro de Hacienda, presidió otra sesión del organismo en Cartagena con propósitos similares. Recordó los inicios del Pacto Andino, liderados por los presidentes Eduardo Frei y Carlos Lleras, y el papel que desde mediados del siglo pasado desempeñó la Cepal en la definición de las políticas de desarrollo económico en toda América Latina. El director de este diario rememora, precisamente, la honrosa designación como presentador del Plan de Desarrollo Económico de la Cepal para Colombia, que se concretó en dos tomos y que hoy forma parte del acervo de doctrina macroeconómica que sigue siendo vigente y que se inspira en el pensamiento de prestigiosos economistas de la región, entre los que se destaca el argentino Raúl Prebisch, su primer Secretario Ejecutivo (1950-1963), en cuyo honor la Cepal instituyó la "Cátedra Prebisch" en el 2001.


Un primer logro de aquella cartilla fue sin duda la reducción de la inflación – que en Colombia llegó a ser una de las más altas de AL, entre el 22 y el 24% - a cifras de un dígito, y como dice el presidente Santos, la región dejó de caracterizarse por altas inflaciones, y "hoy somos un continente con inflaciones moderadas y aceptables". Nos alegra coincidir con él en que ese ya no es el tema fundamental – como piensan nuestros sabios de la Junta del Banco de la República – sino el azote de la revaluación de nuestras monedas, un problema sobre el cual la Cepal también ha trazado importantes orientaciones con miras a enfrentarlo, las más recientes en boca de su actual Secretaria Ejecutiva, secundada en distintos escenarios por las tesis – que aquí hemos glosado y compartido – del doctor José Antonio Ocampo, quien ejerció ese honroso cargo entre 1998 y 2003.


El doctor Santos describe muy bien el fenómeno: "A Chile, a Colombia a Brasil, donde hay más rentabilidad, (por ser) economías que están creciendo, vienen los capitales especulativos y nos revalúan nuestras monedas. Y entonces nuestros sectores exportadores que generan empleo se sienten golpeados, y eso produce exactamente lo contrario a lo que estamos buscando nosotros: empleo, fundamental para cerrar las brechas de la pobreza". Ojalá que, aparte de las medidas monetarias internas para detener la caída de la divisa, al doctor Santos le hagan caso sus colegas de la región para hacer de ese combate uno de los temas prioritarios de la integración de América Latina.