Editorial

Educar para la comunicaci髇 y las redes sociales
10 de Agosto de 2015


Hoy ratificamos la validez del concepto que reconoce a los ni駉s, desde los primeros grados, como ciudadanos que pueden y deben participar en los di醠ogos y decisiones de su inter閟.

Como en el pasado sucedió con los libros,  incluidos en el severo Índice; el cine, clasificado según criterios “morales”, o la televisión, el acceso de niños y jóvenes a nuevos medios y formas de comunicación forja preguntas, provoca especulaciones y hasta genera reacciones inesperadas. Quienes discuten parecen olvidar que el uso o el abuso, la seguridad o la vulnerabilidad, el crecimiento o el daño, que los menores de edad obtienen en su contacto con redes sociales ponen de manifiesto soledades e incertidumbres a que son sometidos y confirman hallazgos académicos que demuestran limitaciones en la alfabetización para la comunicación masiva o en redes.


A FundaMundo y EL MUNDO estos problemas les han inspirado a tomar decisiones que seguimos considerando las correctas en tanto interpretan la vocación de servicio de este diario. El reconocimiento de que la falta de explicaciones y la especialización de los lenguajes alejan al ciudadano de las noticias de “trascendencia” nos guió para orientar nuestro ser periodístico a la explicación de los acontecimientos para que sean entendidos por todos los ciudadanos, igual los niños que los adultos, muchos de ellos analfabetas funcionales, totales o parciales. Hoy ratificamos la validez del concepto que reconoce a los niños, desde los primeros grados, como ciudadanos que pueden y deben participar en los diálogos y decisiones de su interés, así como pueden afianzar sus aprendizajes cuando consiguen vincular los temas académicos con las realidades objeto de la información. Los asesores de este proceso junto a maestros, bibliotecarios, rectores y niños nos han acompañado a asumir nuestra parte en la responsabilidad de apoyo a los agentes educadores.  Con estas bases iniciamos hoy nuestro décimo semestre de la estrategia Educar mientras se informa, y durante las próximas doce semanas entregaremos cientos de miles de ejemplares del periódico del día, con insertos de las campañas educativas Camino a la educación superior, Ecosistemas del mundo, Juegópolis, Mi primer libro animado y English 4all, que motivan aprendizajes mediante el juego y el hacer. El contenido del diario, apoyado en las actividades y el diálogo con los educadores, permite su uso como texto de apoyo en el aula. Y con los talleres de periodismo escolar y el acompañamiento pedagógico a las instituciones consolidamos un proceso que ha construido redes, respaldado a los miembros del sistema educativo y ofrecido contenidos novedosos que constituyen nuestra apuesta fundamental centrada en aportar a la formación de ciudadanos felices. 


Estas reflexiones cobran relevancia por la discusión a la sentencia que concedió a los padres, o cuidadores, derecho de vigilar las comunicaciones y redes sociales de los menores. Con ella, la Corte Suprema de Justicia ha generado una profunda contradicción con sentencias propias y de la Corte Constitucional que han defendido el derecho al libre desarrollo de la personalidad de adolescentes sancionados en sus colegios por actuar con propio criterio. La decisión ha encontrado apoyo hasta en ciudadanos reconocidos por su pensamiento liberal, en buena medida gracias a que coincidió con la simplificación informativa, y la terrible batalla entre familias que buscan limpiar sus nombres, más que interrogar los contextos, tras la trágica muerte de una adolescente y su joven novio en un hotel de Bogotá. 


Sin duda la conversación en redes sociales afectó a los participantes, como también es indiscutible que el acceso a internet y sus interacciones acrecienta los riesgos de tener influencias extrañas o sufrir agresiones, en especial por niños y adolescentes sin educación en medios, sin ejemplo de su uso y, sobre todo, carentes de un entorno protector y amoroso formado por padres, parientes y maestros en permanente conversación con ellos, así como en disposición a apoyarlos interviniendo con la sabiduría, cuando se requiere, y dejando los espacios de libertad que forman autonomía, independencia e identidad, rasgos que fundamentan la capacidad de relación y la ciudadanía.  Más que ausencia de control, lo que muestran las tragedias de niños y adolescentes manipulados a través de redes sociales es inseguridad y abandono por adultos que, como hemos señalado, no han sido formados para el compromiso de ser compañía amorosa y responsable de sus hijos, familiares, alumnos o compatriotas.