Columnistas

Una propuesta de evaluación que contribuirá a transformar la educación
Autor: María Victoria Angulo
28 de Agosto de 2015


Esta semana tuve la oportunidad de acompañar el gran encuentro de maestros y maestras en Antioquía, ocasión privilegiada para reflexionar sobre cómo está la educación, para dónde va y movilizar ideas sobre qué hacer para avanzar en el tema.

Esta semana tuve la oportunidad de acompañar el gran encuentro de maestros y maestras en Antioquía, ocasión privilegiada para reflexionar sobre cómo está la educación, para dónde va y movilizar ideas sobre qué hacer para avanzar en el tema. También participé activamente en una conversación con directivos docentes sobre cómo ven ellos la evaluación y cuáles perciben como los principales retos de la educación.


Emergieron temas como el rol de la familia, la jornada única como escenario para fortalecer los currículos de manera integral yla importante labor a realizar con los docentes para avanzar de la mano con la trasformación pedagógica tanto en áreas urbanas como rurales. “Las instituciones educativas son el mejor punto de encuentro para la comunidad y esto se logra gracias al trabajo que un rector hace con su equipo de docentes, teniendo como fundamento la comprensión de la evaluación como motor para transformar y para saber cómo enseñar mejor” dijo un maestro. Lo anterior esun ejemplo de cómo hoy hay una mayor conciencia de que para avanzar en educación se requiere de una apropiación e integración, por parte de las políticas,de aspectos nodales tales como la evaluación como hilo conductor del proceso de cambio.


En artículos anteriores me he referido a la importancia que debe tener el abordaje de estrategias que fortalezcan la excelencia docente en el país. En este marcoemerge la evaluación como una oportunidad para retroalimentar, conversar y atar el sentido de la misma a la misión de la educación. 


La buena noticia es que ahora contamos con una propuesta de evaluación de carácter diagnóstico–formativo que surge de un diálogo mancomunado entre universidades formadoras de docentes, Fecode y el Gobierno, y que da un paso más en el proceso iniciado a partir de 2002 con el Decreto 1278, Estatuto de Profesionalización Docente. Esta nueva propuesta de evaluación se plantea como una estrategia de formación y valoración de la labor docentey aborda su práctica concreta,el contexto y las condiciones en que ésta se realiza. Resalto  que este enfoque suma al proceso iniciado años atrás eintegra una perspectiva de reflexión e indagación desde el aula para identificar condiciones, aciertos y necesidades del trabajo docente e incidir positivamente en la práctica pedagógica.


Los mecanismos de evaluación docente que venían siendo implementados centraron su mirada en dos tipos de competencias: las comportamentales y las funcionales. En la nueva propuesta de evaluación estas apuestas van madurando y tienen como referencia tanto experiencias de otros países como los avances que a nivel de investigación tienen las universidades colombianas fuertes en materia de pedagogía. Al asumir la evaluación desde una perspectiva más pedagógica, se le otorga un valor muy importante a la observación de aula para ubicar y contextualizar situaciones vivenciales, y al diálogo entre pares para hacer construcciones de sentido a través de experiencias dialógicas y de comunicación, metodologías que permiten reconocerlas diferencias y problemáticas que acompañan la práctica de cada docente, e incidirán en los procesos de aprendizajes de los niños.


Al revisar referencias internacionales, y en particular algunas latinoamericanas como México y Chile, encontramos que la propuesta que se consolida en el país reconoce e integra elementos claves: recogeideas de la academia como evaluar al maestro por los resultados de sus alumnos en exámenes estandarizados, ideas de los pedagogos sobre la importancia de la observación de clase, incorpora temas relevantes como la autoevaluación y la valoración de los docentes por su profesionalización, y  contempla una variedad de instrumentos que aportan insumos reales de diagnóstico y emprendimiento de nuevas estrategias de mejoramiento así como las voces de distintos actores de la comunidad académica.


Dicho lo anterior, estos avances implican un reto para todos los actores que trabajamos en educación pues, en paralelo, se deben desplegar estrategias como la formación de pares en el desarrollo de las competencias para saber qué y cómo observar, cómo comprender el verdadero sentido de la retroalimentación a los planes de aula y a los proyectos educativos institucionales y, por otro lado, dado que las instituciones educativas tienen libertad para desarrollar su propio sistema de evaluación institucional, la pregunta es cómo hacer armónicos los criterios de evaluación de aprendizajes con los de evaluación de los docentes y de la institución misma, de forma tal que se complementen de manera sistémica y aporten armónicamente al mejoramiento de la calidad educativa.La propuesta también contribuirá a la apropiación de las tecnologías en el aula pues contempla el desarrollo de videos de clase para ejercicios de observación colectiva, práctica que propiciará la producción de contenidos pedagógicos. 


Así las cosas, evaluar para transformar no es solo un lema, debemos integrarlo a todos los proyectos y al trabajo de gestión e invitar al país y a la comunidad educativa en general a acompañar a los maestros y maestras en esta apasionante labor de inspirar y de ser gestores del cambio que la educación necesita en el camino de hacer de Colombia la más educada.


* Directora Ejecutiva de la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos del sector empresarial, para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.