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Mar韆 Elena Uribe de Estrada, un moj髇 en la literatura antioque馻
Autor: Lucila Gonzalez de Chavez
30 de Noviembre de 2015


Fil髎ofa y escritora de brillante trayectoria. Singular en sus ideas y en sus pensamientos.

lugore55@gmail.com


Filósofa y escritora de brillante trayectoria.  Singular en sus ideas y en sus pensamientos. 


En su producción literaria, su lenguaje filosófico y analítico no está recargado de formas y colores; y no lo está, porque su visión fue  reservada, analítica, equilibrada.


Existen palabras con menor o mayor consistencia; hay lenguajes con mayor o menor tendencia a lo concreto o a lo abstracto, a lo formal o a lo informe, a la luz o a la sombra.


Cada escritor tiene, por decirlo de algún modo, una “paleta” de tonos, sentires y pensares, de visiones con sus correspondientes elementos lingüísticos estructurales que revelan su interioridad. De ahí nacen los estilos, las escuelas, los movimientos literarios.


María Helena es un ejemplo de ese especial lenguaje, de esa exclusiva manera de escribir que la hace mucho más profunda. Su visión estuvo profundamente correlacionada con su mundo de análisis y reflexión, y su expresión literaria orientada hacia la perfección estética.


En su obra Polvo y Ceniza, una “invitación a conocerse a sí mismo” adivinamos a la escritora que olvida influencias y modalidades. Obra afortunada por el elemento imaginativo y la inquietud pensante. Sin necesidad de recurrir a inútiles complicaciones retóricas, ni a metáforas violentas, nos entrega una obra que es la fusión del mundo realista, de la imaginación y de los sentimientos.


(Tengo en mis manos un ejemplar de la primera edición con esta dedicatoria: “Para Lucila González de Chaves con gran admiración por el entusiasmo que sabe comunicar a sus alumnos, fruto de un convencimiento y gran dominio de las letras. Cordialmente. María Helena Uribe de Estrada. 1969”). Carátula de Leonel Estrada; el artista y profesional que fue su esposo.


El epígrafe de Polvo y ceniza, es: “…yo que soy polvo y ceniza”. (Génesis XVIII – 27), y la introducción,  realmente sugestiva:


“Apareció una noche… Se acercó tan suavemente, que la creí humana. Los fantasmas llegan con ruidos de cadenas: Tienen complejo de seres incorpóreos… Habría supuesto una visión celestial, pero no le vi una pureza intachable. Tampoco era diabólica…”.


En esta obra de María Helena Uribe son también originales y atrayentes los títulos de sus capítulos: Grieta en el amor; Grieta en la aridez; Grieta en la maternidad; Grieta ante mí misma; Grieta en el tiempo; Grieta en la noche; Grieta en los libros.


Al respecto, el escritor Javier Arango Ferrer afirmó: “Está muy bien empleada la palabra grieta. Por ella se escapan de pronto los entes de la angustia, cuando la seguridad de un gran amor los hace aparecer ajenos como herencias recibidas sin nuestra voluntad”.


Susana, Javier y sobre todo, Cristina, y también el alma de las cosas, el vacío, las evocaciones, el vivir y el morir son personajes de alta valía en esta obra.


El escritor Fernando González, al conocer  dicho libro, le dijo: “usted es tenaz en agotar las palabras, en bombardear las imágenes”.


“En María Helena adquieren nuevas dimensiones del tiempo, el amor y la muerte”. (Gonzalo Restrepo Jaramillo).


Recordemos que María Helena fue la mejor intérprete de su gran amigo, el maestro de “Otraparte”, el filósofo  Fernando González.


La Universidad Pontifica Bolivariana en su Colección “Rojo y Negro”, en el número 57, Medellín, 1968, publicó los ensayos de María Helena  con el título de Fernando González y el Padre Elías. 


Al leer la presentación que de la autora hace la casa editora, encontramos estos conceptos:


“… María Helena Uribe de Estrada, indudablemente una de las pocas prominentes mujeres que actúan hoy en el ámbito intelectual de Antioquia”.


“No creía yo que hubiera en Colombia una mujer capaz de enfrentarse al “problema Fernando González” con tanto conocimiento y tanta lucidez” (Alfonso Bonilla Aragón).


Otras obras de nuestra escritora son: Reptil en el tiempo. Grieta en Navidad. El cáliz. El viajero que iba viendo más y más.


¡María Helena Uribe de Estrada (1928 – 2015), nos duele tu muerte!