Columnistas


La educación y su historicidad (2)
5 de Marzo de 2016


“El término latino Educatio Polis exige gramaticalmente un sujeto femenino. Designa la acción de la madre que alimenta y enseña a su hijo, trátese de la perra, de la marrana o de la mujer.

David Castro


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“El término latino Educatio Polis exige gramaticalmente un sujeto femenino. Designa la acción de la madre que alimenta y enseña a su hijo, trátese de la perra, de la marrana o de la mujer. Entre los humanos solo las mujeres educan y solo educan a los infantes, es decir, etimológicamente, a quienes todavía no hablan”.  Ivan Illich, El Trabajo fantasma


Considerando el término desde una perspectiva biológica propongo que la Educación no es una necesidad, es una herramienta de perpetuación de una cultura, íntimamente ligada a la crianza, de ahí que suele confundirse con la necesidad biológica de desarrollo y, en este sentido, de aprendizaje.


Para comprender en toda su magnitud lo que expresé al comienzo de este artículo apelaré a las investigaciones de Illich, pues estas expresan de manera precisa y vehemente el problema básico de la educación. Sobre todo porque al considerarla como una necesidad -y por ende derecho humano esencial - es posible conseguir ayuda y apoyo de toda una cultura (la de occidente), para colaborar e invertir en esa educación avasallante sin tener en cuenta cualquier signo de otredad, individualidad o diversidad cultural. 


La historicidad de esta palabra es el recorrido de una transformación que nos ha llevado a concebirla como una necesidad que debe ser satisfecha por profesionales idóneos (como maestros, profesoras o tutores), por la asistencia a escuelas ( institutos, clases en centros educativos populares, marginales, alternativos ) o por el consumo de clases formales destinadas a tal propósito ( educación en casa, en los campos de cultivo, o la fábrica). 


Universalmente aceptada la necesidad de educación, como condición sine qua non para cualquier ser humano de acceso al conocimiento, el desarrollo y la cultura -como lo fue la mediación de la iglesia cristiana para la salvación eterna-, comparte un devenir histórico similar. Se encuentra entretejida al nacimiento de las instituciones, sus agentes y el monopolio radical que estas ejercen sobre algunos servicios esenciales que hoy consideramos requisitos humanos. Dice Illich: “La idea de que los humanos tienen, desde que nacen, necesidad del servicio institucional de agentes profesionales para alcanzar esa humanidad que es el destino de todo hombre se remonta a la época carolíngea (...) Este descubrimiento se vincula con la reforma de la Iglesia que sobrevino en el S. VIII. El monje escoses Alcuin, que llegó a ser el filósofo de la corte de Carlo Magno, después de haber sido canciller en la Universidad de York, desempeñó un papel preponderante en esa reforma.(...)las ideologías de la era industrial unen sus raíces en el primer renacimiento carolingeo. La idea de que no hay salvación sin servicios individuales proporcionados por profesionales en nombre de una Madre Iglesia institucional es una de esas fases que hasta ahora han pasado inadvertidas y sin las cuales nuestra época sería impensable.(...) El punto importante aquí es la noción de que el clero pudo definir sus servicios como necesidades de la naturaleza humana y hacer de ese género de servicios, que solo él puede proporcionar, una necesidad a la que no es posible renunciar sin comprometer su vida eterna. En esa capacidad de una elite no hereditaria debemos ver el fundamento sin el que el estado Contemporáneo de servicios y asistencia sería inconcebible.” IvanIllich, El Trabajo fantasma


¿Por qué considero importante desenmascarar lo que hay detrás de lo que llamamos educación? En primer lugar, porque apela a nuestra “biología”, a lo más esencial de cualquier mamífero o animal social, la crianza. Este maravilloso momento y proceso con el cual relacionamos íntimamente a la educación en su sentido más puro y biológico se encuentra en la actualidad pervertido y alienado en todos sus componentes. Luego, porque esto lo envuelve en una simpatía, positividad e impunidad que llega a hipnotizar hasta las mentes más críticas y lúcidas.


Retomo la frase utilizada por Illich al respecto de la Iglesia católica y la doctrina cristiana: corruptio optimi pessima (la corrupción de lo mejor es lo peor) pues, no puedo dejar de considerar la Educación como la corrupción de la necesidad humana de crianza.


Este es un espacio que se abre a la reflexión y al diálogo con diferentesrepresentantes nacionales e internacionales de las educacionesalternativas. Una propuesta de la Fundación Mundo Mejor para responder deforma concreta a su compromiso con la felicidad y la libertad de losniños, buscando integrar y debatir sobre conceptos, experiencias ymetodologías que están transformando la educación, una invitación queprovoque cambios y estrategias más respetuosas y comprensibles en el mundo


de los niños.