Columnistas

Innovación y evaluación: una oportunidad
Autor: María Victoria Angulo
19 de Junio de 2015


La semana pasada el Ministerio de Educación anunció la instalación de una comisión especial integrada por delegados de Fecode, el MEN y los rectores de las Universidades de Antioquia.

La semana pasada el Ministerio de Educación anunció la instalación de una comisión especial integrada por delegados de Fecode, el MEN y los rectores de las Universidades de Antioquia, Pedagógica Nacional y Distrital Francisco José de Caldas para diseñar la evaluación de ascenso y la reubicación de nivel salarial para los educadores del sector oficial. Este hecho reconoce la amplia trayectoria que tienen estas universidades en la definición de programas de educación y, por lo tanto, su potencial para orientar la consolidación de una evaluación para transformar coherente con el contexto nacional.


Esta es una oportunidad para acercar a la academia y a la escuela a propósito de la evaluación docente. Se trata de abrir la reflexión sobre el potencial que tienen la observación de aula como ruta de valoración y formación en acción; el trabajo colegiado para la revisión de didácticas; los escenarios de práctica; los factores que promueven la calidad en un sentido amplio y la formación de formadores situada bajo la premisa de lo que puede ser una escuela formadora. 


Se podría pensar que hablar de escuela formadora es redundante. Sin embargo, el concepto va más allá de lo evidente. ¿Sabe usted cuántos semestres de práctica tienen los programas de formación de maestros en Colombia? La gran mayoría no pasa de dos, y esto plantea una reflexión. Ser maestro es tener el privilegio de tocar la vida de otros para lo cual, además de tener conocimientos bien cimentados, se requiere desarrollar habilidades y competencias socioemocionales que conecten con el sentir de los chicos, que desde la neurociencia permitan reconocer didácticas pertinentes, hacer de aula un espacio divertido y significativo o fortalecer el manejo del cuerpo y la respiración... Ser maestro es una arte. Es muy importante fortalecer el vínculo entre la escuela y la academia para acompañar a quienes sueñan con ser maestros en su ruta de formación y a los profes en ejercicio, quienes día a día se reinventan, para mejorar la educación del país. 


En Inglaterra hay una experiencia exitosa en la que la formación permanente es parte del sistema de formación docente. Así, se crean vínculos estrechos entre los sistemas de educación básica y superior, y se consolida una estrategia uniforme que desarrolla las competencias profesionales de los maestros. La escuela se convierte en un actor fundamental que, en concordancia con las priorización en las políticas públicas y con el acompañamiento de la universidad, genera programas de formación situada, con objetivos claros en los que, mediante escenarios de práctica, se conjugan las fortalezas cognitivas, didácticas y socioemocionales de los docentes para potenciar lo que saben y formar buenos maestros que promuevan los aprendizajes de sus estudiantes.


Esta estrategia genera un círculo virtuoso de calidad en el que se brinda acompañamiento a quienes inician su vocación, formación y vida laboral; se le da un valor significativo a la reflexión sobre la práctica; se toman decisiones concertadas entre instituciones de formación de docentes, autoridades educativas, docentes y sus organizaciones y se concibe la evaluación docente como práctica permanente y estrategia integral de mejoramiento.


Sin que se trate de implantar un modelo foráneo, consideramos que esta experiencia es positiva en tanto establece un diálogo entre los dos niveles educativos desde la práctica y no desliga la evaluación de los procesos de formación docente. Esperamos que la comisión creada retome aspectos nodales en la trasformación de la escuela y que cobre sentido evaluar para transformar, hecho directamente ligado al quehacer de los docentes y sus didácticas. 


La invitación es a pensar la evaluación desde una perspectiva sistémica que genere impactos positivos en la formación de maestros y en la calidad entendida en un sentido amplio. Si se piloteara esta innovación en alguna ciudad vanguardista del país, tendríamos elementos más concretos y no solo teoría o retórica sobre cómo mejorar los programas de formación docente en Colombia y cómo integrar muchas de las piezas y políticas alrededor de una escuela formadora, una Escuela Educadora, así, con mayúsculas.  


*Directora Ejecutiva de la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos del sector empresarial, para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.