Palabra y obra

London: a journey through Nature
London: de viaje por la naturaleza
16 de Diciembre de 2016


En el centenario del escritor estadounidense Jack London (12 de enero de 1876 - 22 de noviembre de 1916), una mirada a sus letras y reflexiones.


Foto: Cortesa 

Jack London escribió Colmillo blanco, The Call of the Wild (La llamada de la selva), y otros cincuenta libros.

Óscar Jairo 


González Hernández


La vida de London es un libro. Y lo es porque es el libro de sus viajes. Viajero en el sentido nietzscheano (Nietzsche,  al que leía), en el sentido del viajero que excede su mundo, que busca trascenderlo. 


Y para ese viajar se da una estética, la estética de la naturaleza. No hace instalaciones con ella, sino que como esteta de la naturaleza se incrusta irresistible e insaciablemente en ella. Viajero de sí mismo, viajero hacia sí mismo, eso es London, en ello concentra su vida, para hacerla, para sentirla solamente en el viajar. 


Viajar es también entonces una estética, ya que en el viaje se descubre a sí mismo, se libera de la quietud y deviene en él furor, la intensidad del furor del viajero. Viajar es lo mismo aquí que caminar. Caminar es viajar, pero con la consciencia que se tiene como viajero de la inminencia de lo irrevocable del destino, trompeta de mercurio en el abismo de la vida, porque esa inminencia la da la naturaleza y para London la naturaleza es, como lo dice en Colmillo blanco:  “A la naturaleza no le gusta el movimiento. La vida es un insulto para ella, pues la vida es movimiento, y la naturaleza siempre se propone destruir lo que se mueve. Congela el agua para impedir que corra hacia el mar; arranca la savia de los árboles hasta helar sus poderosos corazones; pero de manera más terrible y feroz, la naturaleza ataca y destruye al hombre hasta someterlo; al hombre, que es el más inquieto de todos los seres vivos, que se rebela incluso contra el dictamen de que todo movimiento debe finalmente cesar”. 


London camina en medio de la naturaleza, lo que nos hace recordar a Lenz en el hermoso relato de Büchner. Conocemos caminando, por las tensiones que se liberan, por las inminencias de contactos extraños que tiene la mirada, como se mueve de un helecho a otro, de una raíz que se transparenta de la tierra. Cámara de la mirada que se sostiene en lo insostenible de la inquietud del viajero. 


Como lo dice London en el cuento La hoguera, que hace parte de su libro Cuentos de los mares del sur: “El viajero miró hacia atrás. El Yukón tenía allí una anchura de más de kilómetro y medio y estaba cubierto por una capa helada de un metro de espesor, sobre la que se extendía otra de nieve, igualmente densa. La superficie helada del río era de una blancura deslumbrante y se extendía en suaves ondulaciones formadas por las presiones contrarias de los hielos (…) Pero nada de esto –ni el misterioso camino, fino como un cabello, que se perdía en la lejanía, ni falta de sol en el cielo, ni el frío intensísimo, ni aquel mundo extraño y espectral- causaba la menor impresión a nuestro caminante (…)”.  Mirar y sentir en la naturaleza, como viajero, es lo que nos dice en toda su obra. Y en la misma sustancia de la naturaleza. 


En la naturaleza está también lo que ella misma hace transformar, lo que ella llama. El llamado que hace a Buck para que de nuevo sea él, en ella. Y sea el que es, lo que es. No es Buck como el Flush de Virginia Woolf, ni como el  Bauschan  de Thomas Mann en Señor y perro, o el de Chejov, Milka en el relato: Una perra cara; ni siquiera como el de Oskar Panniza: Diario de un perro.  O menos como el Franz Kakfa en Investigaciones de un perro. 


De esa relación con la  naturaleza y el viaje, como insaciable búsqueda de sí mismo, se da la relación con el otro, con los otros y no desde la simbolización rimbaudiana del yo, soy otro; sino del otro inmerso en el mundo, el otro que está en contacto con él, que es sometido por el destino a las mismas preocupaciones de la condición económica de la vida, del cómo vivir en la totalidad de la existencia, sin que sea saqueado por otros, sin que sea condenado a vivir como no quiere vivir, amenazado por el miedo al hambre, no por el miedo a la naturaleza misma, porque en ella puede intentar vivir y lo ha hecho y lo hará, pero no ante el hombre mismo, que intenta destruirlo. 


Tormento del miedo a la destrucción que nos causa el otro. London entonces se involucra con el otro, con los otros, desde sus consideraciones del marxismo, de formar comunidades, en las que el otro pueda realizarse en esa comunidad de intercambio de intereses, de necesidades. Y hacer que la vida sea la misma para todos. Es también evidente este hecho en su obra, sin ocluir la naturaleza. Eso que llama London: “Aullido del hambre”, en Colmillo blanco. 


Es necesario decir que en London la estructura de sus relatos está mediada por tres visiones del mundo: la de Nietzsche, la de Darwin y la de Marx. Tres visiones que forman la suya, la visión londoniana de la vida, basada en la estética del viaje, del viajero, de la naturaleza en su rizoma y de la revolución como principios indestructibles de su formación, de su forma. 


Consciencia de sí, desde su intencionalidad estética que conecta de manera insoslayable en su literatura, que hace una crítica del hombre consumidor por la exaltación del hombre que es consumido por la naturaleza, su naturaleza. 




Biografa

Novelas


l The Cruise of the Dazzler (1902)


l A Daughter of the Snows (1902)


l Children of the Frost (1902)


l La llamada de lo salvaje (The Call of the Wild) (1903)


l The Kempton-Wace Letters (1903) Publicado anónimamente, co-escrito junto a Anna Strunsky.


l El lobo de mar (The Sea-Wolf) (1904)


l Cuentos de la Patrulla Pesquera (Tales of the Fish Patrol) (1905)


l The Game (1905)


l Colmillo blanco (White Fang) (1906)


l Antes de Adán (Before Adam) (1907)


l El talón de hierro (The Iron Heel) (1908)


l Burning Daylight (1910)


l Adventure (Aventura) (1911)


l El mexicano (1911)


l Smoke Bellew (1912)


l The Scarlet Plague (1912)


l The Abysmal Brute (1913)


l The Valley of the Moon (1913)


l The Mutiny of the Elsinore (1914)


l The Star Rover [‘El Vagabundo de las Estrellas] (1915) (publicado en Inglaterra bajo el título The Jacket)


l The Little Lady of the Big House (1916)


l The Turtles of Tasman (1916)


l Jerry de las islas (Jerry of the Islands) (1917)


l Michael, brother of Jerry (1917)


l Hearts of Three (1920) (adaptación de un guion hecho por Charles Goddard)


l Asesinatos S.L. (The Assassination Bureau, Ltd) (1963) (incompleta; completada por Robert Fish).


Relatos


El hijo del lobo (1900) 


Encender una hoguera (To Build a Fire, 1902, modificada en 1910)


Diable


An Odyssey of the North


To the man on Trail


The Law of Life


Moon-Face


The Leopard Man’s Story (1903)


Love of Life


All Gold Canyon


The Apostate


El chinago


Por un biftec


Good-by, Jack


Samuel


Told in the Drooling Ward


The Mexican


The Red One


El silencio blanco30


The Madness of John Harned


A Thousand Deaths


The Rejuvenation of Major Rathbone


Even unto Deat


A Relic of the Pliocene


The Shadow and the Flash


The Enemy of All the World


A Curious Fragment


Goliah


The Unparalleled Invasion


When the World was Young


The Strength of the Strong


War


La peste escarlata


The Red One


Obras de teatro


The Acorn Planter: a California Forest Play (1916)


Memorias  autobiográficas


The Road (1907)


Martin Eden (1909)


John Barleycorn (1913)


No ficción y ensayos


La gente del abismo (1903)


Revolution, and other Essays (1910)


How I became a socialist


El Crucero del Snark (The Cruise of the Snark) (1911)