Palabra y obra

A really brief report on the building of the Indias
Brevísima relación de la construcción de las indias
16 de Diciembre de 2016


La serie de exposiciones de Programa C cierra el año con la muestra Brevísima relación de la construcción de las Indias de Jorge Marín, abierta al público en el Museo de Arte Moderno de Medellín.



Melissa Aguilar

Melissa Aguilar R.


Magíster en Historia del Arte


Investigadora y docente universitaria


La antropofagia de los indios americanos fue un tema común en la literatura colonial. A través de esta se construyó el paradigma de la representación del indio: bestia, feroz, insaciable caníbal, carente de cultura, lengua, ley y religión. Congruente con esta imagen, el canibalismo surgió como un mito que sirvió al europeo para esclavizar u oprimir a «los otros» hostiles; un artificio empleado para revelar el carácter bárbaro de quienes no eran iguales a «ellos».


Contrario a esta postura, desde la cual se justificó la agresión y el control hacia los pobladores americanos en gran medida, el fraile dominico Bartolomé de las Casas, expresó la imposibilidad de encontrar argumentos válidos para la intervención hispánica. Ejemplo de esto es su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, texto publicado en 1552 que constituyó una amplia denuncia del efecto que tuvo para los indígenas la colonización del Nuevo Mundo, y del que de forma en absoluto gratuita proviene el título de la instalación que el artista Jorge Marín ha propuesto para esta versión de Programa C. 


436 años después del «descubrimiento» de América -noción que por demás no es del todo clara para referirse a un territorio cuya existencia no estaba oculta para los indígenas-, el brasilero Oswald de Andrade publicó su Manifiesto antropófago, un texto en el que el razonamiento caníbal se convierte en la metáfora de choque contra la hegemonía cultural, y el gesto del caníbal, en símbolo de la deglución de esa cultura ajena. En otras palabras, se presentó como una vía para repensar la cuestión de la dependencia cultural y la imposibilidad de recuperar una imagen identitaria al margen de las influencias coloniales y neocoloniales.


Diferentes técnicas, incluido el video, se ven en esta exposición de Jorge Marín.


Si bien una de las consecuencias de pensarse bajo este filtro ha devenido en vigorosos replanteamientos, las imprecisiones y los vacíos sobre gran parte de nuestra historia prehispánica son recurrentes, debido especialmente a lo que podríamos entender como la construcción de un relato cuya verdad estuvo siempre determinada por un propósito o un interés específico. Situaciones como las modificaciones radicales en los modos de vida indígena o el exterminio casi total de muchos grupos alguna vez asentados en este territorio, sumados a las circunstancias y a los actores que dominaron dicho relato, han tenido como consecuencia la persistencia de una perspectiva etnocentrista (eurocéntrica) en la que las relaciones centro – periferia, colonizadores – colonizados, ellos – los otros, han definido la dinámica histórica a gran escala.  


Brevísima relación de la construcción de las Indias es un proyecto que parte justamente de la pregunta por cómo tejer esa trama histórica a través del arte, no para llegar a conclusiones científicas o académicas, sino para interpelar los documentos históricos y los discursos heredados como fuente de verdad. Para esto, Jorge Marín se vale del relato ficcional, recurso propio del campo literario, y lo extrapola a la práctica artística como estrategia que le posibilita relatar, señalar, criticar e, inclusive, subvertir una realidad que, de otra manera, sería difícil de narrar.


La historia oficial, construcción discursiva empeñada en disimular contradicciones y borrar diferencias, se ha valido también de la ficción para reafirmar el precepto decimonónico de que la identidad nacional debe ser homogénea y hegemónica. Un planteamiento frente al cual la propuesta del artista responde usando la narrativa ficcional para escenificar una historia posible alternativa, una historia como podría ser o habría podido ser, subvertida.


En el ejercicio propuesto por Marín, cuestionar a través de la ficción se convierte en una forma de resistencia frente a los discursos que han narrado por miles de años el Valle de Aburrá, zona geográfica hoy conocida como Medellín, y que albergó hace aproximadamente dieciséis siglos numerosas tribus aborígenes conocidas como aburráes. 


De la cosmogonía de estos y de sus dinámicas cotidianas, prácticamente invisibles en la memoria popular, se sabe más por la reconstrucción arqueológica que por la reconstrucción histórica. Reubicados en diferentes zonas del departamento antioqueño tras el advenimiento español, los aburráes se vieron forzados en el destierro a ceder ante la cultura hispánica y a asumir desde entonces el lugar del subalterno: «el otro», «lo otro».


La presente instalación no constituye un trabajo complaciente ni contemplativo para el ojo del esteta. Al contrario, Marín apuesta por un espectador que asuma una actitud escudriñadora, interpretativa, crítica, y que, una vez inmerso en el relato ficcional que la obra ofrece, se vea conminado a indagar por la naturaleza y la intención de toda la información que allí se despliega.


Este proyecto constituye a su vez una pregunta abierta sobre qué tanto sabemos acerca de nosotros mismos, sin que esto de por sí implique una respuesta verdadera. Después de todo, ¿no es la verdad una forma de ficción alimentada por la memoria y el lenguaje?